jueves, 30 de noviembre de 2017

Auténticos revolucionarios

No cabe duda que la segunda mitad del siglo XX, fue una época donde se desbordaron pasiones por todo lado, hablando en términos socio políticos. El movimiento hippie, la revolución sexual, el rock psicodélico, la conquista del espacio, la Guerra Fría, y las luchas revolucionarias de izquierda principalmente en Latinoamérica, marcaron historia. Luchar contra el statu quo, el sistema opresor y el capitalismo, era un llamado al que muchos jóvenes idealistas abrazaron en su momento, más con el corazón que con la cabeza. Eran pues otros tiempos, donde muchos perdieron la vida y otros como los barbudos cubanos, tuvieron éxito en captar el poder a través de la lucha armada, para luego implantar a sangre y fuego su experimento socialista. Muchos de nosotros, aunque más jóvenes, pudimos de alguna forma sentir esa apasionante efervescencia política en nuestros corazones, hasta el punto de querer renunciar a todo en favor de la revolución.

Desempolvando la biblioteca familiar, encontré un libro que leí hace unos 30 años: “La ideología sandinista y la revolución nicaragüense” de David Nolan, una excelente obra que devela casi en su totalidad el desarrollo de esta revolución centroamericana. En este libro existe una cita que se refiere al juramento que hacían los jóvenes al momento de ingresar al Frente Sandinista de Liberación Nacional – FSLN: “Ante las imágenes de Augusto César Sandino y Ernesto “Che” Guevara, ante la memoria de los héroes y mártires de Nicaragua, América Latina y de toda la humanidad, poso mi mano sobre la bandera roja y negra que significa “Patria Libre o Morir” y juro defender, con las armas en la mano, la dignidad nacional y luchar por la redención de los oprimidos y explotados de Nicaragua y del mundo. Si cumplo esta promesa, la liberación de Nicaragua y de todos los pueblos será mi recompensa, pero si así no lo hiciese, la muerte en la deshonra y la vergüenza serán mi castigo”. Si valió la pena o no, es otra historia; eran otros tiempos, y estos sí eran auténticos revolucionarios; no como los de ahora, una horda de delincuentes expertos en las artes de la demagogia.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Trifulca política en la hermandad

Causa confusión. No sé si lo que sucede al interior de Alianza País da pena o gloria. Puede ser hasta gracioso ver cómo los mismos responsables de la debacle institucional, moral y hasta económica del país, se hayan pasado a la otra orilla, para ahora sí acusarse entre compañeros. Me refiero hoy a los leninistas que se esmeran por ubicarse en el lado correcto, que condena los diferentes actos de corrupción, e incluso plantean responsabilidades penales a encubridores y funcionarios que cayeron en omisiones, de los cientos de abusos sexuales a menores, ocurrido en instituciones educativas públicas y privadas del país, durante la década correísta. Pero más patético resulta ver al “ala correísta” de Alianza País, “sin sangre en la cara” como diría mi vecina, defender esta tragedia nacional llamada el “gobierno de la revolución ciudadana”, que instauró en el país el despilfarro, la corrupción, la impunidad, el autoritarismo, el engaño; en estos últimos diez años. Ahora después de este desastre, todavía se escucha murmurar por ahí, “pero ya tenemos carreteras” y que costó lo que costó -millones por cada kilómetro- porque fueron trazados en la serranía y que no nos debería sorprender porque en el país siempre hubo corrupción. Como diría alguien: ¡vaya defender a su abuela!

Alianza País está en su punto más alto de ebullición; por un lado, dicen que regresa Correa, que por cierto no sé cómo hará este señor para caminar tranquilamente por las calles ecuatorianas; por otro lado, el presidente Lenín Moreno no se amilana, sino más bien lo reta a que no se esconda en las fronteras, y ambos han convocado a una convención nacional, cada uno por su lado. Señoras y señores, aquí va a arder Troya y no sabemos como terminará esta trifulca política dentro de la hermandad. Por el bien del país esto tiene que llegar a su fin, y el final solo será provechoso cuando todos los corruptos y encubridores vayan a la cárcel y devuelvan al país todos los bienes mal habidos.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Luis De la Torre Amaguaña

















Era uno de esos días un tanto tristes en la comunidad de El Topo de hace ya muchos años, más arriba de San Pablo, en Otavalo. El recuerdo en mi memoria permanece intacto y veo a Luis De la Torre, con guitarra en mano y su potente voz, interpretar la canción que decía: “Sapak inca Atawalpa, ankalli runa Atawalpa…katari Atawalpa, runa rebelde Atawalpa”. El gran amigo, el gran maestro, el gran intelectual kichwa; hoy ya no está con nosotros, ha partido hacia el infinito, ha regresado como decía su hermana Luz, al regazo de la Pachamama; porque surgimos de la tierra y a la tierra volveremos; porque somos polvo cósmico y como tal regresaremos al cosmos, para ser parte de la energía que transforma el universo. El recuerdo viene de esos años en que hacíamos esfuerzos grandes por sacar adelante al Proyecto EBI -Educación Bilingüe Intercultural-, y Luchito como lo llamábamos cariñosamente, era el Director Nacional de este proyecto educativo de innovación.

Runas estudiados hay muchos, pero runas intelectuales hay muy pocos, y Lucho era uno de esos principales, parte de esa generación de kichwas que se habían preparado académicamente y que habían rebasado todas las expectativas. Cuando regresó nuevamente a San Roque, nos encontrábamos casualmente y siempre fluía una conversación extendida y provechosa, como no podía ser de otra manera.

Reflexionamos y nos damos cuenta de las ironías de la vida, al ver a gente incapaz lucrando de la política por décadas; mientras personajes como Lucho De la Torre, un hombre extremadamente preparado para asumir una función de elección popular, nunca lo pudo hacer. El pasado martes ya cerca del mediodía, pude saludarle brevemente de pasadita, sin imaginarme que eran sus últimos pasos. Hemos perdido a un gran ser humano, pero su memoria y legado permanecerán por siempre, como un ejemplo claro para las futuras generaciones de kichwas más que todo. Mis condolencias a sus hijos, hijas y demás familiares que lloran su partida.

El tesoro de Atahualpa, sí existe

Después de que el inca Atahualpa fuera capturado por los españoles en Cajamarca y haber ofrecido por su propia boca, el apilar una habitación llena de objetos de oro y plata, como pago por su liberación; la mayor parte del botín llegó desde Cusco y la parte sureña del Tahuantinsuyo, que en esos momentos estaba en manos de los generales quiteños, quienes habían llegado triunfantes a la capital imperial. En la parte norte, en Quito, Rumiñahui hizo efectivo la orden del Inca, y “según el cronista Fernández de Oviedo, llegó a recaudar 70 000 cargas de oro y plata que iban a ser transportadas a hombro de 15 000 porteadores, cuando llegó la noticia del ajusticiamiento del Inca”. Ante la fatal noticia y previendo la inevitable incursión de los extranjeros, el general quiteño hizo un movimiento rápido, para esconder tan descomunal tesoro, al oriente de Ambato, en la zona de los Llanganatis.

Un tal Valverde, “un modesto soldado o burócrata español”, posiblemente del siglo XVIII, “que desposó a la hija del cacique de Píllaro, quien al tomarle confianza y afecto, le reveló donde se encontraba el tesoro oculto”, habría llegado al lugar para tomar una ínfima parte y convertirse en un hombre muy rico. De vuelta en España y antes de morir decidió revelar el secreto al Rey, el origen de su fortuna, adjuntando a la carta un derrotero o guía. Muchas expediciones se han organizado desde entonces y muchos han perdido la vida en el intento, pero se conoce que uno de ellos, un holandés de nombre Barth Blacke, al intentar dar sepultura a un compañero que murió, “se topó accidentalmente con un tesoro del que extrajo 18 piezas de oro”.


El sueño de descubrir este fabuloso tesoro, en la actualidad todavía continúa intacto y no faltará quien lo siga buscando. Más allá del mito, lo real es que los captores de Atahualpa se hicieron con un tesoro, que les costó un mes entero solo en la fundición y sumó 6 087 kilos de oro y 11 793 kilos de plata. Durante su cautiverio el Inca quiteño “se había ufanado de su fabuloso tesoro” de Quito. Esto nos hace presumir que el tesoro, el que Rumiñahui ocultó incluso con su vida, sí existe y que sigue indemne. 

viernes, 3 de noviembre de 2017

50 precandidatos

En alusión a lo que sucede en Otavalo, alguien decía que, a diferencia de lo que sucedía en los años 90 del siglo pasado, en que el dedicarse a viajar como músicos o comerciantes, de manera especial a Europa o Estados Unidos, estaba de moda; ahora está el de convertirse en político. ¿Será que la “farra” y la “década ganada”, donde los billetes verdes del segundo “boom petrolero” volaban por doquier, llamaron la atención de muchos, que quizá buscan el dinero fácil? o ¿tal vez vieron que cualquier común, con un poco de demagogia revolucionaria, podía llegar a las altas esferas del poder y convertirse en millonario en unos pocos años? o quizá ¿será que existe una verdadera conciencia social de lo que sucede a nivel político, y amplios sectores altruistas de la sociedad, están interesados en contribuir, para forjar una sociedad mejor? Usted estimado lector tendrá que sacar sus propias conclusiones al respecto.

Con el advenimiento de las elecciones seccionales que se efectuarían a inicios de 2019, ya se empiezan a “mover las frutas” y aunque usted no lo crea, en Otavalo existe una lista de aproximadamente medio centenar de personas, que aspiran el sillón principal de la alcaldía. Obviamente que al contrario del dicho que señala “querer es poder”, entre el querer y el poder existe una gran brecha, certeramente muy poquísimos llegarían a la recta final. Para que un político logre el favor del pueblo, no necesita solamente “preparación” y conocimiento de la realidad, sino que gravitan a su alrededor una serie de factores como el liderazgo, carisma, honestidad, visión y recursos económicos para la campaña política. El Ecuador y nuestro cantón en particular, ya ha tenido más que suficiente, ejemplos de gobiernos ineficaces que solo se han dedicado a robar y a malgastar los recursos económicos de todos, como para que cualquier advenedizo se haga cargo del futuro y el erario cantonal.


Sumergirse en el mundo político y constatar su podredumbre, decepciona a cualquiera. Pero también es una responsabilidad compartida de todos y todas, sanear el quehacer político, con la participación de los mejores elementos y más que todo, con gente honrada que sí lo hay.

jueves, 26 de octubre de 2017

El embajador de Argentina

No pasó mucho desde que las declaraciones de una inmigrante venezolana, causara mucho revuelo en el país, hasta el domingo anterior; en el que el embajador de Argentina en el Ecuador, insinuara y dijera en una radio de su país, que los ecuatorianos tenemos el hábito de estar “mugrientos”. En un exabrupto sin proporciones, este señor de nombre Luis Alfredo Juez, trató de justificarse diciendo que “Solamente la mala fe y una malicia infinita se puede descontextualizar mis dichos intentando hacerme quedar mal con un pueblo al que amo”, y mandó una carta de disculpa a la canciller ecuatoriana María Fernanda Espinosa. Pero este señor sin el mínimo pudor, las mete toda, al decir que se trata de una descripción de las comunidades indígenas del Ecuador: “Una de las más conocidas es el pueblo Otavalo. Ellos se visten a la mañana del sábado y están todo el fin de semana con la misma ropa. Me refería a eso, para no estar todo el día con el mismo atuendo pasé por la casa a cambiarme”, además añadió que “para quienes no conocen la idiosincrasia me refería a eso”.

Si fuese el comentario de una persona común, no hubiese merecido ni una pizca de atención, pero se trata nada menos que de un alto funcionario del Gobierno argentino, acreditado en nuestro país, para fomentar nexos de hermandad y respeto entre las dos naciones. Como no podía ser de otra manera el país y sus autoridades han respondido como corresponde, con un “enfático rechazo y disgusto del Gobierno del Ecuador por las aseveraciones”. De la misma forma la primera autoridad del Cantón Otavalo, el Alcalde, ha respondido con molestia e incluso ha declaro a este funcionario argentino como persona “no grata”. Los kichwas otavalos son reconocidos en el mundo por su cultura e  impecable presentación, que incluso se les ha nombrado como los embajadores culturales del país. Ofensas como estas solo ponen de manifiesto los prejuicios racistas que todavía perduran, incluso en los niveles altos de los países de la región. Es oportuno exigir a las autoridades diplomáticas y al Gobierno central ecuatoriano, que pida al gobierno argentino, la inmediata separación de sus funciones, a un señor que no puede mantener su estatus con semejantes complejos de odio hacia los ecuatorianos.

viernes, 20 de octubre de 2017

Hace apenas un siglo












A diferencia de la época medieval o la época colonial, en que por largas centurias no se experimentaban cambios importantes en el desarrollo de las sociedades a nivel global; el último siglo fue realmente impresionante, casi no se puede explicar cómo en un lapso relativamente tan corto de tiempo, la humanidad haya podido ser testigo de una transformación histórica inédita. Indudablemente que las generaciones contemporáneas son las más privilegiadas, al ser testigos de este gran salto tecnológico y cultural del ser humano. Esto obligadamente nos hace reflexionar al mismo tiempo sobre las transformaciones más próximas, de nuestras ciudades, de nuestros pueblos, incluso transformaciones a nivel del núcleo familiar.

Hace más o menos como un siglo, la simplicidad y la tranquilidad reinaban todavía estos valles; Otavalo por ejemplo apenas era un pueblito enclavado en medio de imponentes montañas andinas, sus callecitas y plazas polvorientas poco se diferenciaban de la ruralidad. Apenas había llegado el ferrocarril, y la luz eléctrica recién empezaba a dar un poco de vida a las lúgubres noches de esta comarca; se construye el Teatro Bolívar en 1918 y varias de las instituciones otavaleñas empiezan a constituirse. Culturalmente, la ciudad y el campo eran dos mundos opuestos se podría decir. Los mestizos blanqueados con los mestizos llanos dominaban la urbe, y los “indios” como se los llamaba a los indígenas kichwas, regían en el campo, en sus comunidades; a excepción de los días de feria, donde las necesidades de estos dos sectores humanos, se complementaban. El kichwa, dedicado a la agricultura, la tejeduría, el comercio y otras ramas artesanales, vivía en un medio natural místico, pero descomplicado. La vida indígena llena de interacción social y comunitaria, era un venir y devenir de trabajo duro y acontecimientos festivos. Eran tiempos en que nadie se imaginaba con el ajetreo y el bullicio actual, ni mucho menos con artilugios que en su época hubieran sido considerados mágicos o de milagro. El mundo seguirá transformándose inexorablemente, si tenemos algo de suerte podremos dar testimonio de ese cambio, después de 30 o 40 años. 

viernes, 13 de octubre de 2017

A propósito de Cataluña

Recuerdo que cuando yo, un niño kichwa proveniente de una escuelita rural, entré al colegio de la ciudad, nuestro profesor de literatura, lo primero que nos mandó a leer fue “El Cantar del mio Cid”, un clásico de la literatura española. Debo confesar que cuando intenté leer este clásico no entendí ni una “jota” y pienso que la mayoría de mis compañeros tampoco lo entendieron. ¿Cómo podíamos entender un texto completamente extraño, escrito en un castellano antiguo, que cuenta una historia que sucedió hace como unos 800 años, en un lugar inimaginable al otro lado del mundo? Fue un zarpazo a mis ansias de convertirme en un sano amante de la lectura y el aprendizaje. Espero que por hoy el sistema educativo ecuatoriano haya variado notablemente en pro de una educación acorde a las necesidades y a la realidad nuestra. ¡Ojo! No estoy diciendo que no se debe leer los clásicos de la literatura universal, puede ser de España o de tantas otras naciones alrededor del mundo. Lo que quiero poner en claro es que “primero lo nuestro, lo propio”, más que todo en los inicios.


Hago este recuento porque he notado que distinguidos intelectuales ecuatorianos y otros latinoamericanos como el célebre escritor peruano Mario Vargas Llosa, han saltado con iracundia, ante la legítima aspiración del pueblo catalán, de obtener su independencia, acorde a los preceptos de la libre autodeterminación de los pueblos del mundo. Es como que estos señores todavía tienen escrito en su ADN, la subordinación colonial incondicional, a lo que fue el Imperio español. Las élites latinoamericanas, las mismas que no pudieron cohesionar a sus estados criollos, parece que todavía no han cortado aquel “cordón umbilical” que los ata, a la mal definida “madre patria”. Es la misma ideología que despreció siempre lo “indio”, lo mestizo, lo propio; para acoger preceptos imperialistas muy ajenos a nuestra realidad. Ahora me pregunto: ¿qué pensarán de otros pueblos del mundo que luchan y aspiran con una independencia total, como es el caso Tíbet, Puerto Rico, Kurdistán, Escocia, Irlanda del Norte, o el mismo País Vasco, para enumerar algunos? 

viernes, 6 de octubre de 2017

El caso del pueblo rohinyá









Foto: BBC


Todavía se sigue cometiendo atrocidades alrededor del mundo, y no existe entidad que las pare. Las violaciones a los derechos humanos poco o nada han cambiado desde la Segunda Guerra Mundial, donde millones de seres humanos perdieron la vida, por falsos nacionalismos y las ambiciones de caudillos militares mesiánicos, afanados en dominar el mundo. Por hoy por ejemplo, todavía se sigue asesinando personas por cuestiones religiosas, tal como sucede en la República de la Unión de Myanmar, antigua Birmania, ubicada en el extremo noroeste de la subregión conocida como el Sudeste Asiático. Es un conflicto histórico de tipo étnico cultural, que se remonta a siglos, en el que está inmerso el pueblo rohinyá, el que para el Estado Birmano es un paria, sin derecho alguno, ni siquiera a la nacionalidad birmana. Musulmanes los rohinyás, son acusados de violentos y de querer establecer un estado islámico dentro de Birmania o Myarmar, de mayoría budista. La persecución de la que es objeto este pueblo, ha hecho que organismos internacionales como la misma ONU, califique como un caso de limpieza étnica en pleno siglo XXI. El pueblo rohinyá huye despavorido hacia Bangladesh, de las acciones del ejército birmano, donde se denuncian poblaciones incendiadas, mujeres violadas, niños y ancianos condenados a morir de hambre, gente quemada viva, entre otras atrocidades.

El caso rohinyá no es un caso aislado de etnocidio, sino uno más que empuja a la humanidad hacia una bestialidad solapada que nos denigra, nos deshumaniza. Vivimos tiempos difíciles en que la irracionalidad de ciertos líderes mundiales, podrían poner en serio riesgo la existencia misma de la especie humana, si alguno de ellos en medio de una orgía de poder, arrogancia y ego, aplastase el botón que libere la muerte sobre la faz de la Tierra. Nuestra existencia pacífica no dispone de ninguna garantía, por lo que es necesario reescribir un acuerdo mundial, que más allá de los logros obtenidos por la ONU, esta entidad realmente se constituya en una autoridad mundial, que frene los delitos internacionales, incluso más allá del célebre comodín llamado: soberanía, en casos como el que se describe al inicio.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Caos vehicular













Más allá de que la vialidad del sector rural ha mejorado notablemente, la ciudad de Otavalo en este tema, por hoy se encuentra en un caos total. La vía de circunvalación prácticamente ya no circunda ninguna cosa, sino mas bien es una vía que pasa por la mitad de la urbe y genera demasiado conflicto en la movilidad urbana, por el hecho de que se  cortaron algunas intersecciones que conectaban el centro con varias ciudadelas y sectores periféricas de la ciudad.

Con el inicio de clases la intersección entre la vía de circunvalación (Panamericana) y la vía que conduce hacia San Juan, en la parte occidental de la ciudad, se ha convertido en un hervidero total de vehículos, más que todo en horas de salida y entrada estudiantil. A esa parte están algunas instituciones educativas que acogen a miles de estudiantes y en consecuencia hay cientos de padres de familia apurados que se quedan en medio de una congestión terrible en ese cruce vial. El caos se repite en el cruce de las vías que conducen a Selva Alegre que por cierto está en pésimas condiciones y la otra que va hacia Quiroga, donde están dos instituciones educativas. Por otro lado es evidente el caos vehicular que se genera en la entrada norte de la ciudad, junto al redondel, donde los fines de semana existe una gran afluencia de vehículos provenientes de Pichincha, que entran en conflicto con los vehículos que van en sentido contrario hacia el centro de la ciudad. Otavalo necesita acciones inmediatas para remediar esta situación, es necesario habilitar otras vías alternas que den respiro a estos puntos críticos, se debe terminar de una vez por todas la vía de circunvalación y establecer una señalización de primera. Que no se olviden de los pasos peatonales decentes, no esas moles de cemento “laberínticos” que espantan a cualquiera.

El parque automotor ha crecido tanto a nivel local y nacional, y resulta evidente que nuestras ciudades no tuvieron una planificación adecuada como para mitigar esta situación. Por un lado se habla de ciudades renovadas que prioricen al ser humano, al peatón, y así debe ser; pero por otro lado el número de vehículos sigue creciendo y las ciudades tienen que dar una respuesta frente a esta situación, para eso están nuestras las autoridades, que muchas veces se duermen en los laureles.

viernes, 22 de septiembre de 2017

¡Un desmadre!

Cuando se había perdido toda esperanza, tuvo que ocurrir un milagro. Los diez años del correismo fueron traumáticos para el Ecuador y sus efectos perdurarán por algún tiempo. Para el ecuatoriano medianamente informado, sin vínculo alguno al partido del Gobierno, la llamada “década ganada”, no fue más que un desperdicio total, si hablamos de los grandes cambios que necesitaba el país, tanto a nivel estructural, el cambio a la matriz productiva, el fomento a las libertades y  los derechos humanos, la concreción de un auténtico Estado Prurinacional, entre otros ítems. La “Revolución Ciudadana” como lo han contado incluso varios de sus cofundadores, se fue paulatinamente alejándo de sus preceptos iniciales, para recluirse en una especie de un caprichoso y enfermizo dominio caudillista. Lo que ya se sabía de dientes para adentro hoy comienza a develarse en medio de una especie de grotesca telenovela, donde las pasiones, las traiciones, el robo, el espionaje, la corrupción, el contubernio, y no sé qué desmadre más, constituyen la trama de cada capítulo. Por todo esto bajó la popularidad del anterior régimen, por todo esto la mitad de los ecuatorianos no votó por el continuismo que representaba Lenín Moreno, por todo esto muchos tuvieron que regresar a ver obligadamente al candidato banquero.

La historia es conocida, el candidato oficial se impuso en medio de cuestionamientos a la independencia del Consejo Nacional Electoral y sospechas de fraude. Aunque el grito de amplios sectores de la sociedad ecuatoriana se escuchó por todos lados, las cartas ya estaban echadas y las esperanzas se fueron desvaneciendo con el pasar de los días. Pero el milagro ocurrió. Contrario a lo que muchos esperaban, el nuevo presidente ecuatoriano efectivamente se sacudió del correismo y en correspondencia al clamor nacional abrazó la sensatez y  proclamó una lucha abierta contra la corrupción y la apertura de canales de diálogo entre el Gobierno y la sociedad civil. Aunque haya sido parte del gobierno anterior, siempre miré a Lenín Moreno como a un hombre bueno. Por el bien de todos, ojalá no nos equivoquemos de nuevo.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Es lo que somos












Un video de Youtube en el que una venezolana inmigrante señala a los ecuatorianos como “indios feos”, se ha viralizado y ha provocado una cantidad de reacciones que dejan a flote, la calidad de sociedades en la que vivimos. Por un lado persiste el complejo colonial arcaico, de que si no eres blanco, caucásico, europeo o norteamericano; eres menos, de poco valor o simplemente feo; por otro lado, los ecuatorianos no terminamos de aceptar algo que está explícito, en nuestra forma de hablar, en nuestra apariencia, nuestra idiosincrasia, que nos delata a leguas; nuestra condición de runas, de indígenas o de indios, como quiera que lo llamemos, y lo tomamos como algo indigno o como un insulto. Claro que muchos con sobresalto dirán, no, no; somos mestizos, como queriendo opacar su mayoritaria herencia genética, que es autóctona. Existe más todavía, la creencia absurda y estúpida de que mientras más blanca sea tu piel, más se acerca a lo bello; nada más fuera de la realidad, pues incluso dentro de cánones y arquetipos de belleza occidental, podemos encontrar gente “bella”, tanto en afrodescendientes, asiáticos, amerindios y otros grupos étnicos. Es pues una creencia retrógrada que refleja la limitada capacidad intelectual de sus creyentes. Pero para el colmo son creencias que han florecido en tierras latinoamericanas, donde casi la totalidad de su población tiene profundas raíces indígenas, complementadas con raíces africanas y  europeas, para ser más específico de la Europa morisca peninsular. Esto demuestra una monumental falta de autoestima, en otras palabras, sentirse menos, tener lástima de su propia condición étnica o “racial”. 

En realidad resulta incómodo abordar estos temas que nos hacen retroceder siglos, pero toca ir afinando algunas desavenencias en cuanto a conceptos y creencias, que surgen alrededor de este tema cada cierto tiempo. Ya es hora de sepultar nuestra manía de prejuzgar a la gente por su condición étnica, cultural, social, laboral o de género. Asumir nuestra identidad genética y cultural con orgullo, no solo proyecta nuestro buen nivel de autoestima, sino que devela una mente abierta y educada.

lunes, 11 de septiembre de 2017

La inhumanidad en Ecuador


Nos sorprende la impavidez de los ecuatorianos frente a una noticia que debería ser un escándalo nacional, donde todos deberíamos sentirnos denigrados y exigir la más ágil investigación de parte de las autoridades de la Función Judicial, para que los culpables reciban el máxima castigo. Me refiero a las denuncias de torturas en la cárcel de El Turi de Cuenca. Los testimonios de reclusos y familiares, víctimas de extorsión revelan dramáticos testimonios de supuestas prácticas de tortura al interior de este centro de rehabilitación social, conocido como El Turi. Según una nota de prensa “Los internos testimoniaron ante las autoridades fiscales que les maltrataban físicamente de forma masiva o individual, mediante descargas eléctricas de alto voltaje, colgándoles de los pulgares o arrojándoles agua helada durante la noche y madrugada.” Todo esto consta en el proceso que la Fiscalía investiga, una supuesta operación de una red de extorsión, en la que se encuentran involucrados internos y el exdirector de la cárcel.

“He venido viviendo una pesadilla, me han apuñalado los glúteos, el pulmón…me torturaban, pasaban los cables por medio de unas ventanas de una celda que había a lado, me ponían los pies en baldes de agua y los cables en los pulgares”, cuenta uno de los internos a un perito legal. Según las primeras investigaciones los relatos coinciden con las lesiones encontradas en el cuerpo de un interno. Según las noticias parece que las motivaciones de estas monstruosidades fue el dinero. Las víctimas cuentan que entregaron miles de dólares a los victimarios, incluso vendiendo algunos enseres de la casa. Una abominable noticia que pesábamos solo sucedía en países lejanos o en películas de terror.


Obvio que la responsabilidad por estas aberraciones del sistema estatal cae en el Gobierno Nacional, más aún en un gobierno que se autocalificaba como íntegro y respetuoso de los derechos humanos. Cómo las autoridades carcelarias y del sistema judicial no se percataron de semejante inhumanidad que ocurría frente a sus narices, eso por no sospechar que la permitieron o la socaparon. Muchos abusos comienzan a develarse. ¡Que los culpables sean castigados! 

viernes, 1 de septiembre de 2017

Otavalo












Otavalo ocupa un paradisiaco rincón de la cordillera andina ecuatoriana y una ubicación  privilegiada. En el Hemisferio Norte, a un paso de la Línea Ecuatorial, Otavalo está apenas a unos 100 kilómetros de Quito, la capital de la República; a un poco más de una hora del Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre, con vuelos y conexiones a cualquier parte del mundo; a unos 150 kilómetros aproximadamente de la frontera con Colombia. A un tiempo muy cortísimo de la Costa o de la Región Amazónica. Colindante con otros hermosos valles andinos, el Valle del Amanecer surge en la tranquilidad de sus azules cielos, rodeados de imponentes montañas, desde donde se puede contemplar a plenitud la majestad de la creación y la pujanza de sus hijos e hijas, que han impregnado en su tierra su huella indeleble.

Esa será la razón para que los que tomaron vuelo a otras partes del mundo, entre los que se destacan los comerciantes kichwas, afincados en la mayoría de países del mundo, retornen cada cierto tiempo, para como dicen “recargarse” con su madre tierra; y otros que no lo pueden hacer, vivan siempre con la añoranza del recuerdo y el deseo eterno en el regreso a su tierra, a su “llakta”.

En la actualidad Otavalo se proyecta al mundo como una ciudad intercultural, por la particularidad de que aquí conviven dos culturas, la mestiza y la indígena. La interculturalidad en su estatus pleno, correspondería a un proceso social complejo, dada nuestra particularidad histórica; por lo que se puede afirmar que la nuestra, la de Otavalo está en construcción. Como coterráneos tenemos las herramientas y la materia prima de gran valía, para proyectarnos hacia la consecución de nuestras aspiraciones, que es la reconstrucción de Otavalo como una ciudad de Cultura, turismo y trabajo, acorde a las exigencias del siglo XXI. El reto es nuestro, la de ustedes, de todos; convertir a Otavalo en una ciudad del mundo, pero una ciudad con identidad propia. ¡Que viva Otavalo!

miércoles, 30 de agosto de 2017

Violencia y derecho internacional

Es cierto que cuando se produce algún atentado terrorista en Europa o Estados Unidos, la noticia y los sentimientos de repudio y solidaridad con las víctimas, trasciende muchísimo más rápido en occidente, que las matanzas y la barbarie que se produce en la guerra de Siria, en el Oriente Medio. Esto puede ser explicado por la cercanía de los escenarios de terror y el vínculo de los medios occidentales con el sentir de sus respectivos países, como también con la cruzada de occidente. Pero estas situaciones jamás, ni remotamente nos deberían inclinar a justificar esta clase actos abominables; con mucha más razón todavía, si va en contra de personas inofensivas e inocentes, tal como ocurrió hace poco en la ciudad española de Barcelona.

Lo de Siria realmente es trágico, y a lado de otros acontecimientos suscitados desde la Segunda Guerra Mundial, como la Guerra de Vietnam, la matanza fratricida y desquiciada de Camboya, el genocidio de Ruanda, la masacre genocida en los Balcanes, la Guerra del Golfo, la catástrofe humanitaria se Somalia, entre otros; constituye una vergüenza para la humanidad. Más allá del principio de la no intervención y la autodeterminación de los pueblos, debería prevalecer como una normativa supranacional, la vigencia plena de los derechos humanos, para que en ningún rincón del mundo, sea pisoteada la dignidad humana. Las ideas altruista del expresidente ecuatoriano Jaime Roldós Aguilera, sobre los derechos humanos, recogidas en la llamada Carta de Conducta, establece el principio de que en la región no puede invocarse la soberanía para justificar violaciones a los derechos humanos, y esto se debería aplicarse a escala universal. Obviamente que en la geopolítica están las potencias hegemónicas como buitres al acecho y hay que tener cuidado de sus tentáculos. Es necesario que la institucionalidad de la ONU, evolucione hacia una potestad de plena vinculación para los estados del mundo, donde prime la plena vigencia de los derechos humanos, con una clara agenda en donde prevalezca también un programa de desarme mundial, el respeto al medio ambiente y la reducción drástica de la brecha entre pobres y ricos. Como cualquier pueblito, nuestra aldea global sí necesita de un policía.