jueves, 18 de diciembre de 2014

La casa de la Conaie

Es increíble cómo una serie de desaciertos políticos al interior del movimiento  que gobierna el país, va debilitando su hegemonía y popularidad en los últimos años. El pedido de desalojo de la sede de la Conaie, por parte del gobierno nacional, así lo evidencia. Entiendo que muchos líderes sociales alrededor de Latinoamérica incluso, se han solidarizado con la máxima representación del movimiento indígena ecuatoriano, y no era para menos, la Conaie con sus errores y aciertos, constituye el producto de luchas históricas que se gestaron hace muchísimos años, con el patrocinio de líderes indígenas y no indígenas como Dolores Cacuango, Tránsito Amaguaña o el mismo Monseñor Leonidas Proaño, que en su tiempo cuestionaron el sistema de explotación y marginación a los que se sometía a las poblaciones indígenas, de manera oficial desde la época de la colonia.

Una gran pregunta de mama Lourdes Tibán, a la que me sumo, es el ¿qué dirán los y las expachakutik -brazo político de la Conaie- que ahora están de Felipillos con el poder? Ahí desfilarían una serie de nombres como la de Virgilio Hernández, Doris Solís, Miguel LLuco, Gilberto Talahua, Ricardo Ulcuango y la misma señora Gabriela Rivadeneira entre muchísimos otros más. El libreto sobre esto ya es conocido, se someterán a una reverencial venia ante el todopoderoso, bajo aquel cansón discurso de la defensa del susodicho “proceso revolucionario”. Estamos seguros que la historia será justa y sabrá juzgarlos correctamente.


Pero esto deja un sabor amargo. Los pueblos originarios y sus representantes tratados como extranjeros en su propia tierra. ¿De qué plurinacionalidad podemos hablar, mientras unos hacen fiesta con los recursos extraídos de las entrañas de nuestra madre tierra y otros no tengan ni siquiera para el “arriendo” y peor aún una sede propia donde funcionar? Claro que algún frívolo, de esos que hay muchos, podrían decir que como cualquier organización o asociación tienen que gestar su casa con sus propios recursos; pero aquí no estamos hablando de una asociación cualquiera, sino de una representación de una nacionalidad reconocida dentro del texto constitucional.  

Democracia degradada

No nos engañemos, en los últimos años en el Ecuador la democracia se ha degradado. Hace unos ocho años, una mayoría abrumadora de ecuatorianos y ecuatorianas, cansada del viejo juego político de la llamada “partidocracia”, apoyó un nuevo proyecto político y electoralista de un grupo de jóvenes e intelectuales de izquierda, que ante la caída del bloque socialista en Europa y aparentemente el derrumbe ideológico de la izquierda universal, no habían perdido las esperanzas de captar el poder y dar una alternativa de gobierno, ante el fracasado modelo neoliberal que se habían impuesto, años atrás en toda la región. Al escuchar como propuesta el llamado a una asamblea constituyente y la refundación política del Estado ecuatoriano, con  una participación mayoritaria de sectores que fueron tradicionalmente marginados de la vida política del país, hizo palpitar muchos corazones y avizorar nuevos horizontes, mientras el brillo de nuestros ojos aumentaba.

Los años han pasado y se han realizados cambios muy importantes en el país. Pero nuestra representatividad política se ha tornado sórdida y maliciosa. Nuestros representantes ante el poder político, han robado la primicia de la verdad absoluta y se han alejado en forma abismal de su pueblo; para guarecerse en la embriaguez del poder y del servilismo, que los hace pensar, que son los elegidos de la profecía histórica de nuestro país e incluso más allá. Todos sabemos que el poder embrutece y que se necesita ser sumamente cauto, para no caer en la maraña de la soberbia, el egocentrismo y la malicia. Nadie puede atribuirse el conocimiento supremo, la inteligencia absoluta o la representatividad total, en el “arte” de gobernar un pueblo; si pensamos de esta manera, estamos frito y próximos a quemarnos.

Qué pena mirar a un grupo de jóvenes ecologistas, arrodillados y con las manos arriba frente al autobús de la Caravana Climática, acosados infamemente por la Policía Nacional, a su paso por el Ecuador, hacia la cumbre ambientalista COP20, que se realizó en Lima. O la actitud chabacana del máximo de la cancillería, quién dijo que “Si alguien quiere visitar nos avisa y si nosotros queremos lo aceptamos…”, al negar la entrada a un grupo de congresistas alemanes interesados en conocer de cerca el caso Yasuní; pone en evidencia la exagerada arrogancia con la que se puede mirar desde las alturas del poder.  Por último la pretensión del gobierno con la orden de desalojo a la sede de la Conaie en la ciudad de Quito, que hace más de 20 años, algún gobierno de sensibilidad social puso a nombre de la máxima organización indígena del país, nos deja en claro que la intención del gobierno es desmantelar todo rastro deliberativo, frente a cualquier decisión oficial. 

Con una prensa libre acosada, las instituciones del Estado más subordinadas al líder que a la legalidad, indígenas minimizados, estudiantes presos, consultas populares a la carta y el deseo de perennizarse en el poder; es fácil pensar que ya no velarán por los intereses del pueblo, sino del suyo propio y de su grupo servil. Así, claro que nuestra democracia se ha degradado.    

La virgen morena

Uno de los fenómenos sociales y religiosos más admirables de nuestra América profunda, es sin lugar a dudas, el culto a la Virgen de Guadalupe de la ciudad de México. Más allá de la creencia divina y el milagro que es una cuestión de fe, el fenómeno Virgen de Guadalupe, tiene su origen en la conflictividad religiosa y política que demandó la conquista de los pueblos amerindios por parte de los españoles. De acuerdo a la tradición mexicana, en 1531 la Virgen María se apareció cuatro veces al indígena Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el cerro de Tepeyac, y se atribuye a un milagro, la revelación de la imagen en el  ayate o manta de Juan Diego, y se mantuvo así uno de los grandes misterios de todo México, país creyente y Católico por tradición.

En cuanto al origen de la imagen, se puede especular a dos sectores interesados, que pudieron ser sus gestores: se conoce que en la época precolombina en el cerro de Tepeyac, se veneraba a la diosa mexica de nombre Tonantzin, que significa “nuestra madre” y pudo haber sido una reconfiguración de aquella divinidad aborigen, para ser venerada dentro del canon cristiano católico, sin mayores contratiempos; así pudo haber sido una creación nativa. Su aspecto morena y el simbolismo encontrado en el grabado de la virgen, así lo sugieren. Por otro lado, también pudo haber sido una recreación de la Virgen María, más apegada a la realidad mexicana, con el objetivo de calmar a las masas, ante una posible rebelión en contra de la nueva religión impuesta y el dominio peninsular en tierras aztecas.


En todo caso, sea cual fuese el motivo de su origen, no hay duda de que la pintura es un “milagro” de algún habilidoso mortal. Los creyentes mexicanos y latinoamericanos se encargaron de convertir la figura de la Virgen de Guadalupe, en una divinidad real, como la patrona del sincretismo religioso americano y del mestizaje. Se dice que “la fe mueve montañas” y esa es la fe que mueve la esperanza y los corazones de millones de personas, que depositan su amor y su devoción, ante la Virgen Morena alrededor de todo el mundo. Hoy es su aniversario y se recuerda la última de sus apariciones ante el mítico Juan Diego.    

jueves, 27 de noviembre de 2014

Corea del Norte y Ecuador

Después del fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, la Península Coreana ubicada en la parte oriental de Asia, al igual que Alemania, fue dividida en dos partes, la del norte ocupado por los soviéticos y la del sur por Estados Unidos. Al hilo de las potencias extranjeras una gran nación quedó dividida en dos partes, en dos ideologías irreconciliables y una desconfianza fratricida que perdura después de más de medio siglo de persistencia. El deseo de unificar a la nación, bajo una de estas visiones políticas, llevó a la llamada Guerra de Corea en 1950, una guerra subsidiada por las potencias extranjeras, entre ellas Estados Unidos, la República Popular China y la Unión Soviética, en lo que se consideró el primer conflicto armado de la Guerra Fría.

Corea del Norte patrocinada por China, adoptó el comunismo y tiene uno de los regímenes políticos más totalitarios y aislados del mundo, bajo la figura de República Popular Democrática. Kim II Sung fundador del Estado norcoreano, es considerado el Presidente Eterno de la República. Su hijo Kim Jong-II fue comandante supremo del ejército y quien dominó el país hasta su muerte. El hijo menor de Kim Jong-ll, Kim Jong-Un a sus 27 años, fue nombrado heredero de los poderes políticos de su padre en el año 2010. Según Amnistía Internacional y otras fuentes, en Corea del Norte se aplica la tortura, la pena de muerte, la detención y el encarcelamiento arbitrarios. Además se habla de la existencia de campos de concentración y violaciones severas a los derechos humanos. Las libertades básicas como la de expresión y movilidad están suprimidas totalmente.

Este repaso histórico viene al caso, justo cuando la semana pasada, la representación del Ecuador ante la Comisión de Asuntos Sociales, Humanitarios y Culturales de la Asamblea General de las Naciones Unidas, votó a favor de este país asiático y en contra de una resolución en la que se alienta al Consejo de Seguridad, que considere la posibilidad de remitir el caso de las violaciones a los derechos humanos en Corea del Norte, a la Corte Penal Internacional. Solamente los países no alineados, encabezados por Cuba, Irán, Bielorrusia, Bolivia, Venezuela, Siria, Rusia y China, apoyaron a Corea del Norte y se opusieron a los numerales 7 y 8 de la resolución.

S.O.S. en Otavalo

La inversión de un millón de dólares en la remodelación del parque central de Otavalo, fue un gasto considerable de la administración anterior. En tal virtud se debería cuidar y optimizar el uso de este espacio público, en beneficio de propios y extraños. Muchos acudimos en la noche, acompañados de la familia, a tener momentos de esparcimiento en dicho espacio verde; pero lamentablemente a más de los perros callejeros que frecuentan, el sitio se percibe oscuro, a excepción de unos cuantos faroles, que apenas expenden una luz tan tenue, que torna en nostálgico y frío, lo que debería ser uno de los atractivos más cálidos y significativos de Otavalo; a propósito, una de las bien estructuradas bancas del parque, seguramente por acción de algún desadaptado, se empezaba a destruirse, ante el desinterés de sus cuidadores.

Estamos convencidos, creo que todos, de que el turismo es un potencial que Otavalo e Imbabura no deberían desperdiciar. Debe prevalecer el respeto, recalco nuevamente, a los espacios públicos. Se debe controlar la invasión a las veredas por parte de vendedores ambulantes y dueños de locales comerciales; cómo es posible que muchas veces, tengamos que caminar con nuestros niños por la calle, a disposición de ciertos conductores peligrosos. Por otro lado, nadie ha podido vencer la venta ilegal del licor artesanal y la presencia de malandrines bebiendo en la vía púbica, en el sector del Batán de la ciudad de Otavalo; tornando aquel barrio en peligroso e intransitable, en especial para los escolares que tienen que caminar por el lugar. ¡Hasta cuándo!

Por otro lado, estamos seguros que en la ciudad, debe haber autoridades de sanidad, tendientes a controlar el aseo en comedores y restaurantes de toda índole. Se puede observar por todo lado gente que manipula dinero y alimentos al mismo tiempo, de la misma manera se ve alimentos exponiéndose a la intemperie, sin protección alguna. Sanitarios sin los implementos adecuados de limpieza. Lamentablemente todo esto nos marca como un pueblito más de algún país tercermundista, a pesar de que en las altas esferas se hable del “milagro ecuatoriano”. Envío un S.O.S. a las autoridades competentes de la ciudad de Otavalo.

Estado autóctono

Bolivia está a la posta de convertirse en el primer Estado indígena de América. Con el ascenso de Morales a la presidencia en 2005, Bolivia tiene un genuino representante de las mayorías indígenas, dispuesto a transformar una realidad social, demacrada por la marginalidad y la injusticia. Más allá de los elogios y cuestionamientos que se pueden dar entorno al presidente Evo Morales, que ya va por su tercer mandato consecutivo en Bolivia, nadie puede negar que a pesar de su cansino discurso antiimperialista, su pragmatismo económico es digno de reconocimiento; incluso el Fondo Monetario Internacional, una institución censurada por Morales, ha alabado sus prudentes políticas económicas. A esto se suma también la bonanza económica por los altos precios de la materia prima, como el gas que vende a Brasil y Argentina.

Esto le ha permitido establecer una política social y económica, ordenada en beneficio de los más necesitados, a través de bonos, a estudiantes y madres por ejemplo, o la reducción del analfabetismo al 4%, condición establecida por la Unesco para considerar a un territorio libre del analfabetismo. Además con la ayuda de médicos procedentes de Cuba, se han realizado miles de curaciones gratuitas y operaciones de la vista en los sectores campesinos, indígenas y de escaso poder adquisitivo en las ciudades. También se ha permitido la concreción de obras de infraestructura en ciudades y rincones de todo el país, como el emblemático teleférico que une a la ciudad de El Alto con La Paz.

Más allá de la reivindicación social, está la reivindicación cultural y étnica. Por hoy como algo inédito, no es raro ver en las oficinas públicas e incluso en los despachos ministeriales, ponchos y polleras en todos los ambientes. En las reuniones de gabinete presidencial, al igual que en las plazas de las poblaciones rurales más alejadas, se masca la tradicional hoja de coca; y es que Evo Morales literalmente prometió “llevar a los ponchos al poder”. Los apellidos que por lo general se relacionan con los estratos más humildes de la sociedad boliviana, por hoy se repiten con frecuencia en los consejos de ministros, las alcaldías o las instancias judiciales. La lengua quechua y aimara se ha reivindicado y se empieza a utilizar con soltura y sin prejuicios en diferentes eventos públicos y privados. La gente originaria o autóctona, en especial los que viven en El Alto, empieza a visibilizar una identidad propia que a lo mejor se mantenía oculta. Ahora ser una cholita es un símbolo de prestigio, y muchas que dejaron de utilizar su tradicional indumentaria, han comenzado a retomar nuevamente, sin miedo a ser discriminadas.

La identidad andina boliviana incluso se ha extendido como complemento magistral a la arquitectura, con la introducción de una nueva propuesta autóctona a cargo del conocido arquitecto Freddy Mamani, llamado también el rey de la arquitectura andina, ha recreado la simbiosis de la cultura local, en docenas de vistosas construcciones, donde el uso de pinturas de colores, formas geométricas, salones de baile de dos pisos con capacidad para cientos de personas, candelabros importados de china, luces intermitentes en las columnas; rompen las reglas de la arquitectura tradicional boliviana. Bolivia ha cambiado para bien.

Irresponsabilidad y muertes

Por más alegre y tranquilo que uno salga en su vehículo, la irresponsabilidad y la impericia de muchos conductores, no tarda en quitarnos el buen aire y dañarnos el resto de nuestro día. Conductores que no respetan para nada la luz roja de los semáforos, buseros que más parecen querer volar, infinidad de taxistas que manejan sin Dios ni ley, conductores y conductoras que esperan llegar a la esquina, para si es que se acuerdan activar sus direccionales, gente que no tiene idea de cómo utilizar los carriles de la autopista, entre tantos otros, revelan por qué el Ecuador es uno de los países con altos índices de percances automovilísticos.

Debemos reconocer que la campaña de control de velocidad que se realizó hace un tiempo, fue efectiva, se notaba que los conductores se preocupaban por la velocidad de sus automotores, para evitar las sanciones que por cierto son demasiadas drásticas. Pero esto tiene que ser permanente y se debe ampliar los controles. No nos cansaremos de decir que en el tema de los accidentes de tránsito, lo que hace falta es concienciación permanente y control. No bastarán las leyes que se emitan y remitan, por más drásticas y extrañas que sean, si solo se quedan en los textos jurídicos.

Aproximadamente según las estadísticas vigentes, en nuestro país 13 personas mueren diariamente en accidentes de tránsito y otras 152 quedan heridas. El promedio anual de accidentes de tránsito en el país fue de 24.750, en el periodo comprendido entre 2009 y 2013. Mientras que el promedio de las víctimas mortales, del 2008 al 2013, fue de 4.808 personas, según el sistema SOAT, y dentro de esto el 95% de responsabilidad corresponde al factor humano, entre las que prima la famosa “impericia del conductor”. Un dato curioso anota, que de los 1.3 millones de personas que fallecen en las carreteras a escala global, esto es 1 muerto cada 30 segundos; el 90% de víctimas mortales pertenecen a países de ingresos bajos. Esto podría interpretarse que al subdesarrollo económico, viene atado el subdesarrollo educativo.

viernes, 31 de octubre de 2014

Cementerio indígena

Alguien decía que en Otavalo hasta los cementerios están separados, uno de mestizos y otro de indígenas. La estúpida inercia de todos nosotros y en especial de las autoridades de poder efectiva, es innegable. Si no somos capaces de vivir la unidad en la diversidad y de respetarnos en nuestras diferencias, hasta me atrevería a decir que deberíamos ir pensando en abandonar la tierra que nos vio nacer. Más acá de esta penosa realidad, el cementerio indígena de Otavalo, desde que fue entregado a las comunidades usuarias, se ha convertido en botín apetecido de ciertos dirigentes, no todos, que a vista y paciencia de sus dueñas, han usufructuado a sus anchas, desde los inicios mismos de la “autoadministración”.

A veces la lidiadera sirve para aprender, pero en el caso del cementerio indígena la lidiadera es crónica y proyecta de alguna forma la incapacidad de sus dirigentes de gestionar una administración formal, cumpliendo con los requerimientos técnicos y legales que demanda una empresa o institución que maneja recursos económicos públicos o comunitarios. A veces a merced del discurso indigenista, se renuncia a parámetros de convivencia o gestión que son universales y aplicables a cualquier sociedad. Muchos dirigentes confunden el término empresa con privatización y rehúyen ante cualquier deseo de formalizar algún emprendimiento comunitario, para que sea efectiva, transparente y auto sostenible.

Es necesaria que la juventud indígena profesional se involucre más en los asuntos comunitarios, para que ellos den luces a los dirigentes en temas relacionados con la administración. El problema no es la incapacidad en sí misma, sino la visión y la noción de la evolución cultural que ha sido ampliamente politizada y secuestrada por una arenga etnocentrista, que nos priva muchas veces de las bondades del desarrollo. Como un ejemplo concreto pongo a colación el éxito de las cooperativas indígenas de ahorro y crédito, un ejército de jóvenes indígenas profesionales y otros no, que se han vuelto diestros en la administración de empresas a nivel nacional, y esto lejos y aparte del discurso lloriqueante y paternalista que se ha adueñado del movimiento indígena.

Verdades a la luz

Esto no es una fantasía, tampoco es un best seller que al puro estilo de Dan Brown, pretende excavar lo más profundo de nuestras creencias religiosas, para levantar una polvareda de pasiones, vender y acumular cantidades exorbitantes de dólares. El libro de Charles C. Mann que en castellano se titula, “1491: Una nueva historia de las Américas antes de Colón”, es un ensayo histórico, con un amplio sustento arqueológico por ende científico; tendiente a marcar un hito y un rompimiento, de lo que hasta ahora hemos tenido de verdades históricas, en lo referente a la América precolombina. Cuando nuestros “taytas y mamas” hablan de nuestro esplendoroso pasado, no es en son de una añoranza romántica, de una civilización truncada por la llegada de los peninsulares, sino que después de varios siglos opacidad, sigue grabada en la memoria de nuestros genes.

Charle C. Mann, uno de los periodistas de ciencia más serios y respetados de EE. UU., revela que de conformidad con los descubrimientos recientes, en distintos campos del conocimiento, la población americana -los indígenas de América-, era muchísima más numerosa de lo que se pensaba hasta ahora, millones de personas a lo largo y ancho de este continente, localizadas casi todas ellas en asentamientos permanentes, dotadas de una cultura enormemente rica y variada, con acceso a tecnologías avanzadas y con un importantísimo impacto al medio ambiente, hasta el punto de afirmar que el Amazonas es más bien un producto de la actividad humana, “un artefacto humano” más que de la naturaleza; contradiciendo la afirmación casi religiosa del ambientalismo militante. La selva amazónica según arqueólogos y científicos, pudo haber sido una suerte de un inmenso cultivo de árboles, que proveían de sombras para muchas especies productivas, que dotaban de alimentación para los numerosos habitantes de esa región. Esto se pudo confirmar cuando desde un avión se pudo visualizar, una vez abierta la selva por la deforestación, grandes obras de ingeniería agrícola y urbana en la zona del Beni, en Bolivia.

Otra de las revelaciones suministradas por Mann, es que las inmensas praderas de Norteamérica, fueron creadas por los indígenas, gracias a grandes incendios controlados, con el fin de abrir espacios para el pastoreo. O que la primera ciudad de la historia, apareció en el desierto de lo que ahora es Chile, antes que en Mesopotamia, como afirma la historia tradicional. A la fecha, en el llamado Nuevo Mundo, había más habitantes que en el continente europeo y algunas ciudades como Tenochtitlán, tenían una población mayor que cualquier ciudad del viejo continente; con agua corriente, hermosos jardines botánicos y calles de una limpieza inmaculada. Para más pruebas recordemos las figuras de Nazca o los monolitos de Tiahuanaco, para solo mencionar dos, a los que incluso se les atribuye a visitantes de otros planetas, por restar méritos a nuestros sabios ancestros.

Ahora se preguntarán, ¿qué es lo que pasó con esas brillantes civilizaciones, adelantadas para su época? Eso fue antes del apocalipsis de una pandemia, que se resume en la palabra virus, en especial de la viruela, una de las armas de destrucción masiva más poderosas que introdujeron los invasores y que prácticamente aniquiló la quinta parte de la población mundial.

sábado, 18 de octubre de 2014

Los kurdos y su lucha

La historia contemporánea todavía está llena de acciones, que tienen que ver con la lucha por su liberación, de muchos pueblos alrededor del mundo. Un ejemplo concreto es el caso de los kurdos, un pueblo marcado por el colonialismo y los conflictos bélicos del Medio Oriente, durante más de dos mil años. Pero repasemos quienes son los kurdos: Es la minoría étnica sin Estado, más grande del Medio Oriente, con un aproximado de 30 millones de personas, repartidas en lo que actualmente comprende Turquía, Siria, Irak e Irán; pero unidos por una lengua propia, una cultura milenaria y un sentido de nacionalismo, que todavía no se ha dejado arrebatar sus sueños políticos de tener su propio Estado, llamado Kurdistán.

En la época actual la geopolítica marcada por el belicismo, nuevamente se llena de protagonismo en la región de Oriente Medio. Como relevo de la otrora organización paramilitar yihadista Al Qaeda, el llamado Estado Islámico, se ha hecho con amplias regiones de Irak y Siria, al amparo de los conflictos bélicos que asedian a esas naciones. Es en este contexto que los kurdos ubicados en el norte de Irak, que tenían una cierta autonomía política, han ganado protagonismo internacional al enfrentarse al extremismo del Estado Islámico, organización catalogada de terrorista, que tiene como objetivo establecer en esa región, tal cual como su nombre lo dice, un Estado islámico fundamentalista y antioccidental.

El ajedrez geopolítico mundial, nuevamente les lanza la oportunidad a los kurdos, de reclamar y abogar ante la comunidad internacional, su derecho histórico de establecer su propio país. Pero los protagonistas en este juego político de fichas, no dejarán fácilmente que las aspiraciones kurdas florezcan, como es el caso de Turquía, país donde está una de las mayorías kurdas que ha reclamado a las autoridades locales, que se les permita cruzar la frontera, para unirse a sus hermanos que combaten al Estado Islámico en Siria. No podemos ocultar nuestra simpatía, por los pueblos milenarios que luchan por su libertad.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Sarayaku y los derechos indígenas

Sarayaku es una comunidad indígena kichwa de la Amazonía ecuatoriana, específicamente de la provincia oriental de Pastaza. Su nombre que en castellano significa “río de maíz”, ha trascendido las fronteras nacionales y se ha convertido en sinónimo de resistencia y dignidad para los pueblos indígenas del continente, más que todo, por su lucha contra la explotación petrolera en sus territorios ancestrales. No hace mucho esta comunidad fue tema de noticia internacional, por acoger dentro de su territorio, al exasambleísta Cléver Jiménez, su asesor Fernando Villavicencio y Carlos Figueroa, quienes fueron sentenciados por injuriar al presidente Rafael Correa. El hecho fue comentado como una especie de asilo político, dentro de una comunidad indígena. Recordemos que en 1992, en el gobierno de Rodrigo Borja, se adjudicó a este pueblo indígena unos 135 000 hectáreas de su territorio.

En el litigio mantenido con el Estado ecuatoriano, la comunidad de Sarayaku salió favorecida con la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 2012, el fallo determinó la responsabilidad del Estado ecuatoriano, por no haber realizado una consulta previa, libre e informada, sobre la explotación petrolera en sus territorios, y paralelamente ordena reparar a la comunidad, por violaciones a sus derechos colectivos, enmarcados en instrumentos jurídicos internacionales vigentes, como la de haber colocado explosivos en su territorio ancestral, sin su consentimiento. La sentencia de la Corte supranacional, a más de pagar una indemnización a la comunidad, en un hecho inédito, también obliga a que el Estado ecuatoriano pida disculpas públicas a la comunidad afectada, que en efecto se produjo el pasado 1 de octubre.

La legislación internacional vigente, de la cual Ecuador es subscriptor, como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos indígenas, o el Convenio 169 de la OIT, reconoce plenamente los derechos de los pueblos originarios a escala global. Lamentablemente la falta de actualización, el desconocimiento de juristas y políticos sobre derechos indígenas, ha entorpecido sincronizar con las legislaciones nacionales y por ende obstaculizar su aplicación.

Es propicio recordarles que en Asamblea General de la ONU, el 13 de septiembre de 2007, afirma “que los pueblos indígenas son iguales a todos los demás pueblos…” y reconoce el derecho a ser diferentes y a ser respetados como tales; a la autodeterminación, en virtud del cual éstos determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural. En el articulado de esta declaración, se reconoce plenamente a los pueblos indígenas, el derecho a conservar y a reforzar sus propias instituciones políticas, jurídicas, económicas, sociales y culturales; manteniendo a la vez su derecho a participar plenamente, si lo desean, en la vida política, económica, social y cultural del Estado. Las personas indígenas tienen derecho a pertenecer a una comunidad o nación indígena, a practicar y revitalizar sus tradiciones, su cultura, su lengua. El o los Estados tienen la obligación moral y jurídica de adoptar medidas eficaces, conjuntamente con los pueblos indígenas, para que se cumplan estas leyes.

Los otavalos

En Ecuador han sido reconocidos 14 nacionalidades y 18 pueblos indígenas. Uno de esos pueblos perteneciente a la nacionalidad kichwa, es el de los otavalos, asentados históricamente en sus territorios comprendidos entre los cantones de Otavalo, Antonio Ante y Cotacachi, de la provincia de Imbabura. ¿Pero quiénes son los otavalos? Es la etnia más reconocida dentro y fuera de las fronteras nacionales, por su carácter mindalae –comerciantes nativos de tradición ancestral- a quienes muchas veces se los ha comparado con los fenicios de la antigüedad. Su tradicional pelo largo trenzado, su sombrero, pantalón blanco, alpargatas y poncho azul en los hombres; blusa bordada con flores multicolores, anaco oscuro y blanco en las mujeres, los delata en cualquier lugar del mundo su origen étnico cultural.

Con más de 10 mil años de historia, según vestigios arqueológicos; en cuanto al origen de las comunidades imbayas, sarances y otavalos, sí podemos afirmar que en un momento de la migración, tribus procedentes de la rama antillana, fueron interactuando por la necesidad de subsistir con grupos de cazadores-recolectores, lo que generó en un segundo momento, un conocimiento del medio, de las plantas y de los animales; a tal punto que desarrollaron sistemas adelantados de agricultura, irrigación, domesticación, y en una forma lenta y paulatina, empezaron a producir ricas expresiones artesanales, alcanzando también niveles elevados de organización y de producción.
Estas formas de organización fueron las que codiciaron los incas, quienes comandados por Túpac Yupanqui, avanzaron hacia la región de Otavalo, con el afán de dominarlos; ante la cual Hualcopo y Caranqui, junto a otros caciques de Cayambe y Otavalo, organizaron una resistencia inquebrantable que duró aproximadamente 17 años. Seguidamente a las guerras incásicas, llegó la invasión española, a la que guerreros como Píntag y Nazacota Puento, debilitaron tenazmente en su momento, las agresiones de los invasores.

En los obrajes de la época colonial y como proveedores de tejidos en la época republicana, los otavalos fueron ganando reconocimiento y prestigio entre las poblaciones indígenas del país. El Pueblo Kichwa Otavalo es esencialmente migrante, pero con profundas raíces de pertenencia a su territorio, su apertura al comercio nacional e internacional, lo ha colocado como uno de los pueblos indígenas con mayor prosperidad económica en el país y quizá en toda América. El proceso migratorio se inicia en la década de 1940, a países cercanos en sus inicios y otros tan lejanos como Corea y Japón después. En muchos países y de manera especial en Europa y Estados Unidos, conforman colonias muy importantes de otavaleños, donde con las limitaciones del caso, siguen desarrollando y practicando la cultura de sus ancestros.

Actualmente se puede afirmar que los otavalos, ofrecen sus productos artesanales, así como sus manifestaciones culturales, en casi todo el mundo. Factores de carácter histórico: como su tradición mindalae y de tejedores; otros factores relacionados con la particularidad del ser kichwa-otavalo, como son el orgullo étnico cultural; sentido de independencia muy profundo, control del ciclo productivo y del mercado; capacidad de adaptación, mentalidad innovadora; constituyen el mayor legado de sus antepasados.

Cirugía constitucional

Las leyes se deben elaborar con inteligencia y sabiduría, para que su vigencia dure mucho tiempo; más aún la Constitución, que es la ley suprema de una nación, debe ser de vigencia casi perpetua. Esa fue la razón, para que los promotores de la Constitución de 2008, proclamen sin temor alguno que duraría unos trescientos años. Obviamente que una carta magna puede tener imprecisiones, pero estos deben ser evacuados con el tiempo y con la mesura de un cirujano, siguiendo todos los procedimientos legales y éticos, que como texto político sagrado lo demanda.

A lo largo de la historia en nuestro país, la Constitución ecuatoriana, se ha editado en unas 20 ocasiones, muchas veces, respondiendo a los intereses de personajes y grupos de poder, que se han turnado en el gobierno. Con la última constituyente se esperaba que esta realidad histórica cambie, pero lamentablemente podemos constatar que esto no va a suceder, pues desde el ejecutivo se ha ordenado la reforma de una serie de ítems, vía trámite parlamentario, que de alguna forma deslegitimaría la Constitución vigente, que aprobamos con una amplia mayoría en las urnas, los ecuatorianos.

Manipular las leyes y al electorado para lograr un éxito político, no es bajo ningún modo algo ético; más aún si se quiere alterar una Constitución de manera estructural. No se puede atribuir al electorado ecuatoriano, una ingenuidad infantil, como para ocultar que en el tema de las reformas, el punto fundamental para el oficialismo, es el tema de la reelección indefinida para todas las funciones públicas del Estado. El oficialismo puede argumentar cualquier disparate jurídico para hacerlo vía Asamblea Nacional, que sabemos es sumisa al poder central; pero nuestro sentido común, nuestra visión de justicia, nos dice que temas tan delicados, que son de un impacto político y social tan profundos como estos, deben sujetarse a un análisis y debate nacional sin prejuicio alguno, previo sometimiento a un referéndum vinculante, de irrenunciable transparencia certificada. Si no, sencillamente estaríamos cayendo en una dictadura solapada.

El despertar de los mandantes

El encanto del “Flautista de Hamelín” en la política ecuatoriana, parece que empieza a disiparse. La marcha de los trabajadores convocada por el Frente Unitario de Trabajadores FUT y otras organizaciones como la Conaie, del pasado miércoles 17 de septiembre, fue inédito y masivo en el actual periodo de la Revolución Ciudadana. Según reportes de los medios de comunicación, se dieron enfrentamientos violentos entre los manifestantes opositores a la política del gobierno central y miembros de la Policía Nacional, con un saldo de varios heridos y 84 detenciones. Cabe señalar que las manifestaciones pacíficas y el derecho a la resistencia, están consagradas en la Constitución de nuestro país; pero en estas circunstancias, mantener la calma y la cordura, se torna difícil por la intromisión de los miembros del orden público y los ánimos exaltados de los manifestantes.
Ventajosamente la cosa no pasó a mayores; dada la irresponsable convocatoria de parte del oficialismo a una contra marcha que se concentró en la Plaza de la Independencia, a unos cuantos metros de los marchantes opositores, que pudo haber originado una lamentable confrontación violenta entre hermanos ecuatorianos. El gobierno debe entender que aquí en nuestro país se debe gobernar para todos y no solo para una mitad, o peor aún para su grupo de amigos que están en el poder.

No somos ciegos para negar los logros de la actual administración, más que todo en la infraestructura pública, administración que ha sido bendecida con una inimaginable cantidad de recursos económicos, provenientes de esta segunda bonanza petrolera, que son de todas y todos los connacionales. Pero me parece que los logros de la “revolución”, son enturbiados por una serie de desaciertos que empiezan a molestar a las mayorías, como la metida de la mano a la justicia, la criminalización de la protesta social, la degradación de la libertad de expresión, el caudillismo, leyes inconsultas e impositivas, doble discurso, entre otros tantos errores encasillados bajo la lógica de una revolución centralista, vertical y autoritaria.

sábado, 13 de septiembre de 2014

“Chávez nuestro…”

Intentar salvar al gobierno chavista de Maduro con un ¡Chávez nuestro que estás en los cielos..!, delata la clase de gente que está gobernando Venezuela. A renglón del articulista venezolano Gustavo Briceño “Es la difamación del nombre de un dios. Significa pues, que un determinado colectivo, al expresar que Chávez es nuestro y que está en los cielos, intenta asemejar al presidente fallecido con Dios. Es en toda su extensión una inmensa blasfemia y de paso, una manifestación de locura colectiva”.

Lejos de nuestra afinidad política o no, con el llamado Socialismo del Siglo XXI, lo que ocurre en Venezuela, es a todas luces un experimento populista que ha puesto al país al borde del abismo; citando nuevamente a Briceño: “Hugo Chávez Frías ha sido el presidente de Venezuela más nefasto que ha pasado por nuestra historia, desde que Venezuela apareció frente al mundo como una república. Chávez hizo lo que un presidente sano y racional no hubiera hecho jamás en un país como el que tenemos: dividir a los venezolanos y anarquizarlos por el solo capricho de destruir una sociedad que odió y nunca entendió”.

Hacer un buen gobierno no significa encender una bronca generalizada dentro de una sociedad, llenar las cárceles, perseguir a sus detractores, mientras se reparte la vendimia de los petrodólares a diestra y siniestra, para luego quedar desfalcado. Dentro de los gobernantes socialistas en el mundo, han existido estadistas responsables que han optado por el pragmatismo social y económico, esto ha permitido a sus países, abrirse paso hacia un desarrollo democrático y sustentable. Aunque el concepto de populismo parece que todavía está en debate, podríamos resumirlo con el siguiente dicho popular: “Por la plata baila el mono, y por el oro el mono y el perro”, frase que alude al interés de la gente y los políticos por el dinero. Mientras se extiendan migajas, muchos pero no todos, incluso estarían dispuestos a vender el alma al diablo, o por lo menos a mantenerse callados.