jueves, 26 de mayo de 2016

Izquierda o derecha

 definicionabc.com

A raíz de la Revolución Francesa de 1789, donde se acuñarían los términos izquierda y derecha para definir dos tendencias políticas, surge la gran lucha ideológica, de dos visiones políticas que marcarían el destino de la humanidad. Una, que respondía al poder establecido o ‘statu quo’, que pregonaba sin vacilación la continuidad de un sistema absolutista de injusticias, basado en un decadente sistema feudal; quedaría identificado como derecha. Otra, que había florecido de la Ilustración –movimiento cultural e intelectual europeo- que estaba en pleno apogeo, bajo la sombra de pensadores como Montesquieu, Rousseau, Voltaire, entre otros; que aunque había surgido de las bases y de las necesidades de la nueva burguesía, representaba un cambio total y revolucionario al sistema establecido; esta corriente quedaría marcada en su momento como izquierda.

La Ilustración marcaría el inicio y nacimiento de otras tendencias culturales y políticas en la Europa del siglo XIX, muchos pensadores no se conformaron con la consolidación del estado democrático burgués y surgieron propuestas más radicales como el mismo marxismo, que negaba absolutamente el sistema capitalista, para que las sociedades evolucionen hacia un sistema igualitario llamado comunismo. La historia reciente del enfrentamiento entre estas dos visiones políticas es conocida: Corea, Vietnam, la Guerra Fría; Mao, Stalin, entre otros tantos. Luego vino el declive de los sistemas socialistas de izquierda: la caída del muro de Berlín y lo que representó ese hecho. Más acá con el experimento del llamado Socialismo del Siglo XXI, quedó demostrada la incapacidad de la izquierda latinoamericana en el manejo económico de un país. El reto de frenar el avance de un capitalismo absoluto y deshumanizante, está todavía en vacancia; para esto la izquierda tradicional, no tiene la capacidad de respuesta que involucre una alternativa viable. ¡No al capitalismo caníbal insaciable, tampoco al izquierdismo iluso y fanático!



jueves, 19 de mayo de 2016

El que entienda, lo entenderá

 "La creación de Adán" Miguel Ángel (1511)

¿Pues qué esperan de nosotros los creyentes más acérrimos, después de ocurrido un temblor? ¿Tal vez que nos arrodillemos a rodilla desnuda y empecemos a gritar: “perdón Señor que me arrepiento de haber pecado, prometo cambiar y vivir bajo los mandatos de una de las miles de Iglesias que existen en el mundo? Es tan fácil y sencillo culpar a alguien por las desgracias que nos suceden, incluso al mismo Dios. Si Dios nos “castiga” con un maremoto, es por culpa de los pecadores. Si muere un pariente nuestro en un accidente de tránsito, ocasionado por un borrachín, no es más que la voluntad del Señor. Si me fui a trotar un domingo sin irme a la misa y me caí, fue un castigo del Señor por mal cristiano. Si mañana llegara un asteroide y se estrellara en nuestro planeta; seguramente desde algún lado del cosmos, Dios estaría jugando carambolas con nuestro planeta, porque es su deseo el exterminarnos.

¿Sabían que nuestro planeta se mueve a través del espacio, a una velocidad de 108.000 km por hora? ¿Qué nuestra galaxia la Vía Láctea, donde se encuentra nuestro Sistema Solar, tiene unos 400.000 millones de estrellas; y que solo para cruzar nuestra galaxia si tuviéramos la posibilidad de viajar a la velocidad de la luz, esto es 300.000 km por segundo, necesitaríamos 100.000 años? ¡Pues así de grande es solamente nuestra Vía Láctea, y de ese tipo de galaxias, nuestro universo está conformado por cientos de miles de millones! Pues no me pidan que me arrodille ante un Dios tan minúsculo y mundanal, representado a veces en un viejito blanco de barba canosa. Dios es un concepto muchísimo más amplio y enigmático que el mismo cosmos, no aquel que me reserva una piscina de fuego si me porto mal, o aquel que me prohíbe tomar café, o peor aún aquel que me destinará un paraíso si mato infieles.

La libertad de expresión junto a la libertad de culto, es una de las columnas fundamentales de una sociedad democrática y la defenderemos a “capa y espada”. Por favor respeta la creencia de los demás y el mío propio, que yo respeto como el que más, el tuyo. El que entienda, lo entenderá.

miércoles, 18 de mayo de 2016

miércoles, 11 de mayo de 2016

Medidas draconianas

bonilperiodismo.blogspot.com

Si alguien tiene un trabajo fijo y un buen sueldo, enhorabuena. Pero la mayoría de ecuatorianos, hombres y mujeres que se dedican a un sinfín de actividades, entre las que se destacan comerciantes, pequeños empresarios, agricultores, jornaleros, artesanos y más todo cuentapropistas; no gozan de esa seguridad laboral, y su subsistencia se remite a la lucha diaria por cubrir las necesidades básicas de su familia. En época de crisis o llámese de contracción económica, la situación de estas familias se torna seriamente dramática. Esto es lo que sucede en estos precisos momentos en el Ecuador, asunto que se empeoró con el terremoto de abril.

Las ventas, el comercio, la demanda de servicios, han decaído dramáticamente en los últimos meses. No se necesita ser un experto economista, para darse cuenta que nuestros gobernantes no supieron manejar con sabiduría los abultados recursos económicos que se obtuvo en su momento, no gracias al trabajo acertado de políticos responsables, sino más bien fueron dólares del generoso precio que tuvo en su momento el petróleo ecuatoriano. Sería infructuoso enumerar los errores cometidos por el Gobierno Nacional, pero sí es oportuno pedir que deje de cometerlos, como con los aumentos a la carga impositiva, medidas draconianas que en vez de aliviar la economía del país, tienden a empeorarla. Propuestas y contrapropuestas de actores políticos y de sectores económicos están ahí, en la mesa.

Los alegatos del oficialismo, disculpen la expresión, no convencen ni a su abuela. La falta de voluntad por rectificar el oneroso dispendio del gasto público, ha ubicado al actual régimen, en un remolino político voraz, del que difícilmente podrá salir. Así cerrará su ciclo el gobierno de la Revolución Ciudadana, mientras el común de los mortales de este país, espera bajo la sombra de la incertidumbre, que al próximo gobierno, por el bien de todos, le vaya muchísimo mejor que al actual.

jueves, 5 de mayo de 2016

Barrio o comunidad


Considero que la vida apacible del campo, es beneficiosa para el ser humano, tanto  física como espiritualmente. Sin embargo para bien o para mal, la población mundial tiene una clara tendencia hacia lo urbano, en nuestro país aproximadamente el 63% de sus habitantes viven en ciudades. En el caso de Otavalo, la ciudad paulatinamente va irrumpiendo en el área rural, en este caso en sus comunidades kichwas, como El Cardón, Santiaguillo, Monserrat, San Juan, entre otros. Este fenómeno social y urbanístico, va acompañado de temores y satisfacciones, por un lado mucha gente anhela la comodidad de lo urbano, por otro lado hay un temor fundamentado por la carga ideológica que representa el urbanismo, en desmedro de la comunidad indígena rural. De esta forma comienza el debate sobre el valor del barrio o la comunidad, y se fractura la unidad comunitaria.

Es el caso particular de la comunidad de San Juan, donde el Municipio tiene previsto intervenir en la rehabilitación de un espacio ancestral y ceremonial, como lo es “San Juan Capilla” –la plaza del inti raymi-. Sobre este tema, se ha conformado también un equipo multidisciplinario de profesionales y líderes kichwas, que de forma espontánea, fundamentada y acertadamente, han elaborado un proyecto desde la visión de los sabios, para concertar con las autoridades municipales y hacer prevalecer el conocimiento comunitario, en un espacio que prácticamente va cediendo a la urbanidad.

El Cabildo Kichwa de Otavalo, nació bajo la proclama de reivindicar lo comunitario dentro de la ciudad, como una nueva estrategia para enfrentar los retos, de nuevas realidades sociales y territoriales de los pueblos indígenas. Bajo esa premisa creo que es más sensato luchar dentro de esta realidad, ya sea por la reivindicación o la revitalización de los valores culturales de nuestras comunidades, y por ende de nuestros pueblos; porque luchar contra la urbanidad en las actuales circunstancias, sería un caso perdido.