martes, 25 de marzo de 2014

Los celtas y los kichwas

Situaciones similares en el mundo, se pueden encontrar a diestro y siniestro, pero el caso de los celtas con los kichwas, es algo excepcional. Los celtas dominaron durante mucho tiempo gran parte de Europa, desde el mar Negro hasta el Atlántico. Las lenguas celtas que se originaron a finales de la Edad de Bronce –1200-800 a.C.– en una civilización de tribus aristocráticas y guerreras, se expandió por gran parte del viejo continente; una forma temprana del galés –idioma celta– se hablaba en Gran Bretaña, 1500 años antes que el inglés antiguo ganara terreno. La palabra celta marca su distancia y diferencia cultural de la romana y la griega; el término en sí, viene del griego keltoi, y apareció en el siglo VI a.C. para referirse a las tribus bárbaras que vivían al interior de la región del Mediterráneo.

Grandes monumentos y sitios históricos ubicados en las riveras del extremo oeste de Europa, corroboran los gloriosos días del pasado celta, como los monolitos de Stonehenge, ubicado en Inglaterra, y patrimonio arqueológico de la humanidad. A raíz de la expansión de los romanos, quienes sometieron a los ejércitos celtas por el siglo II a.C., al que le siguieron los anglosajones, vikingos, normandos, y finalmente los ejércitos coloniales ingleses y franceses, que incluso prohibieron sus lenguas, sus nombres, su derecho a poseer propiedades y en el caso de los clanes escoceses hasta su vestimenta (el famoso kilt); comienza su destino, el de los pueblos vencidos, recluidos en las tierras más inhóspitas del continente, arrinconados en el extremo norte de Escocia, en Irlanda, Inglaterra, Francia, España y Portugal; situación que para bien, ayuda como un mecanismo de supervivencia cultural.
En Escocia la fuerza por la vigencia milenaria y cultural es evidente, las lenguas celtas al igual que otras lenguas maternas del mundo tienden a desaparecer ante la globalización; menos del 1% de la población de Escocia, es decir tan solo 30 mil personas, hablan esta lengua con fluidez, mayores principalmente; pero es que hablar gaélico al igual que hablar el kichwa andino, suena a rebeldía, a insurrección; suena a una voz que a pesar de miles de años de confinamiento, de persecución, se niega a desaparecer.
Actualmente a excepción de algunas regiones en Irlanda, los galeses se destacan por preservar los nombres propios de los lugares, sin la denominación anglófona, en especial en las regiones del norte y del oeste, donde se encuentra el baluarte más sólido de las lenguas celtas: cerca de 600 mil personas, aproximadamente, una quinta parte de la población, pueden hablar galés, y son las beneficiarias de un movimiento nacionalista que ha utilizado el idioma como un grito unificador desde la década de los 60, ahora la lengua antigua se escucha en las escuelas, los bares, las tiendas y en la televisión.
A pesar del ostracismo, la cultura celta sigue vigente y ahora en uno de esos giros que suceden en la historia, los celtas y su cultura parecen ser una de las identidades más seductoras del nuevo siglo, más que todo en Europa: libres de espíritu, rebeldes, poéticos, adoradores de la naturaleza, mágicos y autosuficientes; al igual que los kichwas andinos.

Derechos extras

Ciertamente hemos exigido en la alcaldía, una mayor atención a los sectores indígenas de Otavalo. La respuesta de la primera autoridad municipal, se sintetizaba en la idea de que “soy el alcalde de todos”, tal vez con mucha razón. Pero repasemos una vez más la realidad de Otavalo y sus comunidades indígenas. El desarrollo económico de Otavalo se sustenta en el turismo y la producción artesanal básicamente; y el turismo se sustenta en la riqueza cultural o étnica de sus comunidades originarias. Entonces a nuestro entender resultaba obvio priorizar el fortalecimiento y continuidad de esos sectores económicos y culturales.

Por otro lado las poblaciones indígenas, por su condición histórica de marginalidad y vulnerabilidad, han sido favorecidas con una serie de leyes, acuerdos y convenios, tendientes a revitalizar sus culturas y modos de vida. En tal virtud la idea de que todos tenemos las mismas obligaciones y derechos, cae en la equivocación, por la sencilla razón de que las poblaciones indígenas, tienen algunas exenciones, preferencias y derechos extras, como los derechos colectivos. Cabe citar algunos de ellos: “Los pueblos indígenas tienen derecho a la libre determinación. En virtud de ese derecho determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural.” “Los pueblos indígenas tienen derecho a mantener y desarrollar sus sistemas o instituciones políticas, económicas y sociales, a que se les asegure el disfrute de sus propios medios de subsistencia y desarrollo, y a dedicarse libremente a todas sus actividades económicas tradicionales y de otro tipo.” Artículo 3 y 20 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los Pueblos Indígenas.

En otro ejemplo, el Código Orgánico de la Función Judicial, en su artículo 344, literal c y d, dice lo siguiente: “Lo actuado por las autoridades de la Justicia Indígena, no podrá ser juzgado ni revisado por los jueces y juezas de la Función Judicial, ni por autoridad administrativa alguna…” “Pro jurisdicción indígena.- En caso de duda entre la jurisdicción ordinaria y la jurisdicción indígena, se preferirá esta última…” Más que un trato igualitario, lo que exigimos es un trato justo y basado a la legalidad proclamada.

viernes, 14 de marzo de 2014

Serás viejo también

No hace mucho, en una de las redes sociales, se notó la publicación de una fotografía que seguro llegó profundo a muchos: una anciana maltratada al borde de la calle, y una leyenda que más o menos decía así: “Cuidé y crié a seis hijos, ahora nadie me puede cuidar”. ¡Tremendo! Un mensaje impactante que no se aleja de la realidad. El sacrificio que realizan los padres, en especial la madre de familia, en cuanto al cuidado de su crío, es invalorable y se extiende más allá de la edad adulta. El embarazo, los dolores, el parto, el amor, el cariño, la salud, la alimentación, vestimenta, entre muchos otros regalos que nos han proporcionado como hijos e hijas, muchas veces no son lo suficientemente reconocidos. La gratitud como uno de los valores y legados de nuestros padres, por hoy se pierde en el ajetreo  del mundo moderno, el trabajo, la diversión y el quemeimportismo hacia nuestros viejos.

La cultura occidental caracterizada por el institucionalismo, han creado guarderías y escuelas para nuestros niños; asilo de ancianos para nuestros viejos, sitios destinados a recluir a los adultos mayores, lugar donde alguien los cuida, pero que en realidad son hospicios donde nuestros mayores, literalmente se alojan para esperar la muerte, lejos de sus seres queridos; a razón de que sus hijos están muy ocupados y no pueden hacerse cargo de ellos. Los que tienen menos suerte incluso pueden terminar absolutamente solos o en la calle.

La tradición andina en estos casos demanda o demandaba otro tipo de responsabilidades para con nuestros viejos; más humana, más respetuosa y más justa, en la que los ancianos seguirán al cuidado afectuoso de su familia, por el resto de sus días. Estos son los valores que se anteponen a una vida contemporánea, en la que el dinero prima en la supervivencia familiar; tiempos en que el tiempo para compartir la sabiduría de nuestros viejos, la dulzura y la inocencia de nuestros hijos, se limita cada vez más. Seamos más agradecidos con nuestros mayores, no nos olvidemos de ellos. Recordemos que ese será nuestro retrato y nuestro destino también. 

viernes, 7 de marzo de 2014

Revés democrático

Una reforma constitucional para instaurar la reelección indefinida, no calaría profundo en nuestro país y sería un error garrafal en el proyecto político de la revolución ciudadana. La reelección indefinida es una aberración en sociedades que de alguna forma se han alineado dentro de la democracia occidental, acogiendo valores como la libertad, la alterabilidad y la pluralidad. Si nos sinceramos y vamos con la posibilidad de nombrar gobernantes vitalicios, mejor nombremos un rey, una monarquía absoluta; o para ser más justos nombremos un inca o un shiri, que sería lo más acorde con la realidad y la historia ecuatoriana.

Las masas populares son susceptibles al engaño y a la manipulación, tal como ocurrió en la Alemania nazi, o en otros tantos gobiernos incluso llamados democráticos; sin embargo hay que reconocer que actualmente la comunicación fluye vertiginosamente por las redes de la información, configurando gracias a la tecnología y a la internet, ciudadanos con mayores posibilidades de conocimiento, participación política y discernimiento. En Ecuador, seguro que aquella época en donde el populismo campeaba a sus anchas, solo es un patético recuerdo histórico; y hoy es evidente que a pesar del rechazo a la política, los ecuatorianos y ecuatorianas tienen una conciencia democrática y política más clara; o por lo menos esa es la lectura que podemos concluir en relación a los resultados de las últimas elecciones.

Las democracias latinoamericanas tuvieron un pasado turbulento, con la presencia de dictaduras, golpes de estado y caudillismos; sin embargo hubo esperanzas alentadoras para la consolidación democrática en la región. La presencia de gobiernos “progresistas” de aparente simpatía con regímenes totalitarios, pone en entredicho tal esperanza, pero suponemos que son gajes de la vida política de un país. Si realmente los actuales gobernantes del país, quieren dar luz verde a la reelección indefinida, no nos quedaría más remedio pedir cierta sensatez  y solicitar que permitan un real, debido y justo debate al interior de la sociedad ecuatoriana.

domingo, 2 de marzo de 2014

El fin del mundo

El milagro de la vida en el planeta Tierra, sería simplemente un rápido parpadeo en relación a los cánones universales y el ciclo de vida del sol y nuestro sistema solar. A pesar de que nuestra vecindad planetaria tiene un pronóstico de existencia de 7 500 millones de años todavía, no podemos decir lo mismo de la vida, tal cual como lo conocemos ahora. Con la cantidad de asteroides y cometas que orbitan nuestra galaxia, es probable que dentro de un tiempo muy corto o millones de años, la tierra sea testigo de otra hecatombe igual o mayor a lo que aconteció hace 65 millones de años, cuando un asteroide de 9.6 kilómetros de diámetros, impactó la Tierra, exterminando a los dinosaurios que habían dominado el planeta por 160 millones de años. Según los fenómenos cíclicos del planeta, también es sabido que estamos cerca de una glaciación que igual sería una amenaza mortal para la vida. Otros acontecimientos catastróficos están predestinados a nuestro planeta, como las variaciones orbitales y el desplazamiento de las placas tectónicas, que dentro de unos 250 millones de años, unirán nuevamente los continentes, provocando un calentamiento global sin precedentes. Pero las amenazas pueden aparecer de rincones más recónditos de nuestra galaxia, la Vía Láctea; una estrella de neutrones que desintegraría nuestro planeta, o un agujero negro que se tragaría a todo nuestro sistema solar.


El misterio y la creación más grande del universo conocido, es el cerebro y la conciencia humana. El reto mayor de nuestra especie, sin pretender ser arrogante, sería la de trascender a través  del tiempo y el espacio, hasta alcanzar niveles insospechados de existencia, y esto es una ambición innata de nuestra condición humana, que no debería causarnos vergüenza. La propia evolución humana, el desarrollo de la tecnología y las ciencias, permitirán nuestra propia supervivencia, quizá fuera de este mundo, en otras estrellas, en otros planetas. Mientras el flash galáctico se difumina, seguiremos enredados en pasiones triviales, propias de nuestra existencia actual.

sábado, 22 de febrero de 2014

Política y naturaleza humana

Hablando de política se ha tratado de relacionar a la derecha con el mal y a la izquierda con el bien; nada más alejada de la realidad, si tomamos en cuenta a través de la historia, a los principales actores de la geopolítica mundial. Los hay claro está, los bien malos tanto en regímenes comunistas, nacionalistas, o regímenes liberales o capitalistas. El modelo de gobierno socialista o de izquierda, puede ser un modelo exitoso, siempre y cuando sea democrático, respetuoso de sus instituciones y de las libertades fundamentales del ser humano; si no es así, está predestinado al fracaso.

Debemos entender que la libertad es algo inherente al espíritu humano, que es la razón de su ser, y su privación sería una negación a esa condición  humana. La búsqueda de la libertad y el libre pensamiento, ha permitido el desarrollo y la evolución de la inteligencia humana, la cultura, la tecnología y las ciencias. El ser humano siempre buscará más, es su destino natural. El capitalismo y el afán de acumular riqueza, es un vicio de esa libertad que tiene que ser controlada por su propio beneficio, más no reprimida o totalmente negada.

Hablando de Venezuela, es evidente que el modelo socialista bolivariano, está predestinado al fracaso por su condición autoritaria, irreverente, torpe e improvisada. Si no cómo podríamos entender, que un país con las reservas de crudo más grandes del mundo, se sumerja en una de sus peores crisis económicas, con una devaluación monetaria estrepitosa. Ni qué decir de la inseguridad, en el 2013 se estima que hubo más de 24 mil victimas de muerte violenta. La corrupción generalizada en sus diferentes estratos sociales y políticos. Al igual que Chile después de la dictadura, la Venezuela de estos días se encuentra fraccionada gravemente. Ha quedado claro que los visionarios construyen desde las cenizas y los revolucionarios a veces, destruyen hasta las cenizas. Son pues estos trajinares políticos, los que dejarán grandes lecciones a la humanidad.     

viernes, 14 de febrero de 2014

Raúl Amaguaña Lema - Presidente CKO


Generando cultura

Las culturas nativas de nuestra región, tienen bastante material para crear obras artísticas de distinto tipo. Las instituciones culturales del Estado, incluidos los distintos niveles de gobierno, tienen en su haber y los recursos necesarios para fomentar y apoyar indiscriminadamente la producción cultural; parece que no se lo hace adecuadamente, o si lo hacen, lo estarán haciendo lejos de aquí. Hay que estar claros que gobernantes y autoridades con escasa formación y visión cultural, no harán mucho desde sus espacios de poder; podrían pensar que conformar un grupo o una escuela de danza con los hijos e hijas de sus allegados, organizar talleres esporádicos, auspiciar algún afiche o facilitar alguna instalación como un graderío, es más que suficiente. Claro que esto dista muchísimo de un verdadero trabajo por un desarrollo cultural óptimo de un pueblo.

Hoy me es grato saber que desde las limitaciones y la iniciativa particular, se esté forjando proyectos teatrales ambiciosos dignos de reconocimiento; tal es el caso del Proyecto Tuldupay, generado desde la investigación y la visión de un joven kichwa otavalo, ávido por recrear toda esa riqueza cultural nuestra, que tiende a remitirse a ese pasado próximo que todavía lo podemos visualizar claramente; y otros proyectos generados  igual desde la gente particular, que a pesar de la decepción que insta haber golpeado las puertas de las distintas instituciones tendientes al apoyo cultural, sin ninguna respuesta, insisten valientemente en gestar proyectos culturales y teatrales de un claro valor artístico. Personalmente ya desde hace décadas he venido hablando y soñando de la posibilidad de hacer el montaje de una ópera teatral kichwa, esto es posible, pero esto también cuesta. Si de los millones y millones de dólares que se malgastan, por ejemplo en la propaganda, destinaran solamente uno, tendríamos una compañía de ópera kichwa de representación internacional. Como parafrasean ciertos líderes gobiernistas, las realidades se generan desde las utopías y desde los sueños.

viernes, 7 de febrero de 2014

El campo y la ciudad

Por lo general antes la calidad de vida se medía en base al lugar donde se vivía, óptimo en las ciudades y bajo en el área rural, a excepción de las grandes haciendas o fincas. Para cerciorarse de esa realidad socioeconómica, suficiente con leer la novela de Jorge Icaza, Huasipungo, donde se recrea la cruda realidad del “indio” y el campesino de hace unas cuantas décadas. Hasta hace poco el mundo rural y el mundo urbano del Ecuador, eran mundos totalmente divorciados, distintos. La vida económica, social, cultural y política del país, se concentraba solo en las grandes ciudades, como Guayaquil, Quito o Cuenca.
Fue claro el desinterés total de parte del Estado ecuatoriano y los gobiernos de turno, de incluir a los sectores rurales y más alejados del país, al desarrollo y progreso fijados desde el gobierno central; fue esta realidad administrativa, que incluso contribuyó a la pérdida paulatina del territorio histórico ecuatoriano, que llegaba incluso al río Amazonas. Esta realidad obviamente no podía seguir más, y por hoy se esmera en cambiarla con recursos económicos, tecnológicos y jurídicos, a los que sería saludable incluir también el recurso, llamémoslo antropológico, para que los cambios a nombre del progreso se den con mucha observación a los valores culturales de los diferentes pueblos que coexisten en las regiones selváticas y rurales del país.

Por hoy es bien sabido que la calidad de vida está en el campo, lejos de la contaminación de todo tipo que se produce en las ciudades, solo con el aditamento de una buena carretera, agua potable y energía eléctrica; mucho mejor si a esto se incluye una buena asistencia médica y centros educativos de calidad. Ahora la internet hace posible el acceso inimaginable a la información y la comunicación, esto nos permite estar “conectados” con el mundo. Gran parte de los sectores rurales todavía están desatendidas, pero creo que vamos por un buen comienzo. 

viernes, 31 de enero de 2014

Compromisos apresurados

A cada minuto, a cada segundo, las decisiones que tomamos influirán significativamente en nuestras vidas; más aún si somos autoridades o gobernantes, nuestras decisiones como tales influirán en un colectivo o una sociedad. La decisión del alcalde actual de Otavalo, de jugarse una enésima reelección, según mi humilde opinión no fue la más acertada, un sondeo a la comunidad puede dar fe de esta situación. Si había el interés de dar continuidad a las grandes obras que pertenecen al cantón, debían antelarse con un relevo democrático y ordenado, por el bien de Otavalo y sus habitantes. Lamentablemente las cosas no se dieron de esta forma y hoy tendrán que jugárselas todas, exponiendo seriamente el futuro y la trayectoria política de Mario Conejo, como también la feliz consecución de las grandes obras propuestas desde la municipalidad.

En cuanto a Gustavo Pareja, político respetable, contendor más cercano de Conejo, para ser sincero me preocupan sus huestes, parecerían que salvo algunas excepciones, representan la antítesis del diálogo intercultural que se ha pretendido instaurar en el Otavalo de los últimos años. Preocupa también los compromisos apresurados que pudiese haber tenido, en relación a ciertos dirigentes o grupos intransigentes que tienen un concepto pueblerino de Otavalo. Frente a estos riesgos debemos ser enfáticos en señalar, que la planificación y las obras deben continuar. Como decía un candidato a la alcaldía “primero Otavalo”. El nuevo mercado, el nuevo estadio, terminal terrestre, mercado de animales, entre otros, deben continuar con la misma hoja de ruta y el entusiasmo con la que se ha iniciado, sino sería un golpe bajo y una traición a la ciudad y sus comunidades. El destinar el espacio del actual Mercado 24 de Mayo, a su continuidad o cualquier otro tipo de mercado, sería una tragedia. Descongestionar y recuperar con una plaza cívica, lo que queda de la arquitectura republicana, como se pretende ahora, sería lo más sensato e inteligente.

lunes, 27 de enero de 2014

Sana tentación

Al principio quienes ejercieron el poder fueron los más fuertes, a través de la opresión, la imposición y la fuerza bruta. Con el tiempo estos grupos establecieron su linaje en el poder, como una manera segura de perpetuarse con su familia y descendencia en el gobierno de los países. Así surgieron los nobles, los reyes, los zares, los incas, los emperadores. Eran pues ellos y su grupo de nobles o sus elegidos quienes decidían la suerte del pueblo, sus súbditos; eran quienes dictaban normas y leyes que ellos consideraban correctos y necesarios. Así se formaron los países, los reinos, los imperios; así transcurrió la mayor parte de la historia de la humanidad, hasta que en Francia de 1789, con la llegada de la Ilustración y nuevas corrientes filosóficas e ideológicas, se empezó a cuestionar el injusto statu quo impuesto por un minúsculo grupo de la sociedad, aparentemente predestinada a gobernar por siempre. En aquel año estalló una sangrienta revolución en Francia y se empezó a recrear un tipo de gobierno más representativo, un gobierno del pueblo que pretendía normar de alguna forma los excesos y las arbitrariedades de los gobernantes, ese fue el origen de los Estados democráticos modernos.

 Hoy en nuestro país y nuestros cantones, incluso en nuestras parroquias, sorprende la facilidad que existe para que cualquier persona o grupo pueda incursionar en política y tener una relativa facilidad de acceso al poder, sea este local o nacional. Esta situación nos empuja hacia una sana tentación a reflexionar sobre quienes deberían gobernarnos, talvez gente escogida y especializada para ello, como si se tratase de una labor netamente profesional, como el de un médico; pero esto no sería justo ni funcional. Las democracias actuales obviamente no son perfectas y hasta pueden tener sus propios vicios, pero es la manera más justa de establecer un gobierno; hay que irla construyendo con la participación de todos y especialmente fortaleciendo sus instituciones. Así los reyes, los nobles, las dinastías dictatoriales y los líderes supremos, no tendrán cabida.

viernes, 17 de enero de 2014

Contrasentido

En medio de la “prosperidad” y la euforia verde, en Ecuador están sucediendo hechos muy graves que se caracterizan por una invisibilidad producida por el marketing gobiernista; ante lo cual, quienes nos consideramos demócratas no debemos callar. Qué pena decirlo, pero parece que por buscar la estabilidad política y acentuar los cambios de la “revolución ciudadana”, se quiere sacrificar las libertades y la institucionalidad democrática del país. Hay que reconocerlo tácitamente, que esto no está bien, que es un error que no muy pocos lamentaremos. Los Estados totalitarios jamás prosperarán, porque denigran la naturaleza y la condición humana, para muestra basta con revisar la historia política mundial. Los estadistas y los grandes líderes no pueden darse el lujo de equivocarse atrozmente, bajo ningún justificativo en temas relacionados con los derechos civiles y la construcción de una sociedad respetuosa e equilibrada.

La persecución a periodistas, dirigentes sociales, ambientalistas y en el caso de Cléver Jiménez, a asambleístas, es un contrasentido y merma los logros de este gobierno. Es muy preocupante que a razón de la llamada disciplina partidista, se haya eliminado cualquier debate profundo y sincero al interior de Alianza País, peor aún al interior de la Asamblea Nacional.

En sustento de una extraña figura jurídica, el domicilio del asambleísta Jiménez y de su asesor Fernando Villavicencio, fueron allanadas por la Fiscalía y miembros del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), como en los tiempos de León Febres Cordero. En el juicio demandado por injurias, por el Presidente de la República; se emitió ya la sentencia a un año y medio de prisión, ratificada por la Corte Nacional de Justicia. Evidentemente es un tema político en donde es clara la violación a la inmunidad parlamentaria que goza todo y toda asambleísta de la República. Si esto hacen con un asambleísta, ¿qué podrán hacer con un ciudadano común y corriente? Difícil que el mito de David y Goliat, se recree en esta ocasión.

jueves, 9 de enero de 2014

Nuestra fisonomía

El título de una nota periodística me llama la atención: “Burriers británicas sentenciadas”, dirijo la mirada hacia la fotografía, se distinguen dos mujeres jóvenes altas y rubias, más atrás un hombre con una placa colgada en su cuello, es evidente que se trata de un policía. Parecía una noticia originaria de algún país anglosajón, pero al percatarme del rostro del policía, deduzco rápidamente que no es una noticia de Europa o Estados Unidos, sino de algún país de Sudamérica, al centrarme en el contenido de esta nota, me entero que se trata de una modelo irlandesa y otra escocesa, detenidas el año pasado cuando se disponían abandonar Perú con 11 kilos de cocaína.

Las facciones  y los rasgos indígenas que llevan impregnados en su fisonomía y ADN los latinoamericanos, los delatan en cualquier parte del mundo. Resulta gracioso cuando los que aquí se auto identifican como mestizos o incluso blancos, cuando viajan por ejemplo a Europa, son sencillamente identificados como indígenas, o para obviar ese calificativo que puede sonar a despectivo, son identificados como latinos, aunque este término sea totalmente incompatible con la realidad socio-biológica de nuestros compatriotas.


El proceso de “blanqueamiento” de la sociedad ecuatoriana, aunque sea ilusoria, surtió efecto, sino cómo nos podemos explicar, que a pesar de nuestra evidente fisonomía, la población indígena según el último censo, se lo devaluó al 7% de la población ecuatoriana. No quiero ser irrespetuoso, pero esto me explota una carcajada. El asunto de la trenza de los kichwas otavalos ha generado muchos comentarios, incluso en medios nacionales y no ha faltado quien subestime este tema como algo intrascendente. El proceso de uniformizarnos dentro de una “cultura nacional” no indígena, sigue como una idea impregnada en los propósitos de la élite política y oligárquica de este país, que a regañadientes ha aceptado la idea del mestizaje como un baluarte de la identidad mayoritaria nacional. Hasta que la conciencia de nación no sea evidente en los pueblos indígenas, seguiremos siendo extranjeros en nuestra propia tierra y seguiremos desapareciendo.

viernes, 3 de enero de 2014

Tres deseos

Al comenzar este nuevo año, aprovecho de este espacio para extender mis más sinceros deseos de éxitos y felicidad en el 2014, a todos mis amigos, amigas, familiares, conocidos y ecuatorianos en general. Tres cosas básicas es lo que clamamos como nuestros deseos más inmediatos y personales, con ocasión de cada nuevo año: primera y básicamente la salud, porque la salud física y espiritual debe ser el máximo logro del ser humano. En cuerpo sano y mente sana, la felicidad brota espontáneamente. La segunda aspiración es amor, básicamente porque que el ser humano está predestinado a la convivencia afectuosa con otro ser humano. El hombre y la mujer necesitan de afecto, cariño y comprensión. El amor puede ser entendido en dos dimensiones, uno como un estado mental de afecto social, donde se incluyen valores como la solidaridad y la paz. Pero fundamentalmente el amor es entendido como una relación de atracción, compenetración afectiva y pasional entre dos personas, tradicionalmente entre un hombre y una mujer, donde la relación sexual es un complemento sumamente importante que no puede ser descuidada.


Por último quizá el deseo más apetecido es el de la prosperidad, el éxito económico. Pocos serán los desprendidos que quieran obviar de este recurso para alcanzar la felicidad. El dinero en la sociedad actual es necesario, porque nuestras vidas están lamentablemente supeditadas a este recurso de intercambio inventado por el hombre. Pero hay que entender que el dinero de ninguna manera garantiza la felicidad en el ser humano, pues es evidente que gente de mucho dinero por lo general son completamente infelices. También se debe tomar en cuenta el dicho popular, de que el dinero corrompe al ser humano, esto puede ser cierto tomando en cuenta que la naturaleza humana es proclive a la ambición desmedida y a los placeres mundanales, sin embargo un dinero bien aprovechado es necesario. Salud, amor y prosperidad para todos ustedes.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Balance

Al finalizar el año 2013, es importante hacer un balance general de la situación económica, social y política del país. Hay que reconocer que la hegemonía política todavía se rotula con Alianza País y seguro que lo tendremos para un buen rato. Reconozco el enorme interés puesto por el líder máximo del movimiento político gobernante, de cambiar el país, sus instituciones, su cuerpo legal y hasta la mentalidad del común de los ciudadanos y ciudadanas, de una forma pragmática. A la infraestructura y la obra social desarrollada por el gobierno de la revolución ciudadana, hay que reconocerlo, es importante; más aún si es avivada por un despliegue propagandístico sin precedentes a su gestión. Es innegable el liderazgo y las buenas intenciones de Rafael Correa, pero no bastan solo esos dos elementos a la hora de construir un país próspero y democrático. Mucha gente no vacila a la hora de afirmar que es el mejor presidente que hemos tenido, esto puede ser cierto, en todo caso la historia sabrá juzgarlo acertadamente.


Pero también hay que reconocer que esta aparente realidad, no es exactamente como se lo pinta. Las libertades en el Ecuador están en entredicho según varios organismos internacionales. En los últimos años prácticamente hemos tenido un segundo boom petrolero. Últimamente sí hubo dinero. Recordemos que el barril de petróleo subió de 25  a 100 dólares y con una producción de medio millón de barriles diarios, otros dos mil millones de dólares anuales en remesas de los migrantes, préstamos abultados de China, e incluso dinero proveniente de negocios ilícitos que circula por el país, digamos dinero lavado. Si se ha concretado una gran infraestructura a nivel nacional, no es por la benevolencia del gobierno de turno, sino porque hemos tenido años generosos económicamente, y la dolarización, el dólar del odiado imperialismo al que todos amamos, contribuyó a este efecto, sino los revolucionarios verdes seguro lo hubieran desechado. Ahora hay la sensación de que nos hemos gastado todo y el Presidente ha sido claro: “Vienen dos años difíciles”