miércoles, 30 de marzo de 2016

Develando la conquista


A más de la guerra bacteriológica no declarada, la América nativa precolombina sucumbió rápidamente ante el invasor europeo, básicamente por dos aspectos; uno, por la frágil estructura de la dirigencia política de los diferentes estados, pueblos o imperios que habían florecido hasta entonces; y dos, a la innegable y enconosa división de los nativoamericanos.

La historia oficial se fundamentó con mucho sesgo, en las Crónicas de Indias, documentos redactados por gente letrada que por encargo de la corona, debían registrar por escrito, desde un interés y una concepción totalmente europea, acontecimientos importantes de la conquista del nuevo mundo, en este caso por encargo de los reyes de España. Es así cómo podríamos interpretar la “gran hazaña” de un puñado de hombres, liderados por Francisco Pizarro, que después de su llegada en 1532, en un corto tiempo, puso a su merced a un imperio de millones de habitantes, el de los incas.

Después de que Pizarro descabezara el Tahuantinsuyo, con la consumación del asesinato del inca Atahualpa, ¿pudo efectivamente el ejército nativo reaccionar en contra de los invasores? Lógicamente que sí, a pesar de todo el ejército inca, era un cuerpo militar experimentado, gracias a las recientes guerras internas. Restos arqueológicos encontrados cerca de Lima en Puruchuco, y puesto a un estudio minucioso concluye que efectivamente el ejército imperial pudo reaccionar en 1536, tanto en Cusco como en Lima. Pero el Tahuantinsuyo ya estaba desmoronándose para la suerte de los recién llegados; muchos pueblos estaban cansados de la dominación inca.

Esta situación política fue hábilmente aprovechada por Pizarro, quien logró rápidamente concretar alianzas con vastos pueblos contrarios a los incas. Es así que los españoles apoyados por una caballería arrolladora y un ejército nativo, pudieron vencer a los incas, o lo que quedaba de ellos.  

jueves, 24 de marzo de 2016

La muerte de la izquierda


Los postulados y el discurso de la izquierda se resumen en la lucha contra la opresión y la redención de los oprimidos. La izquierda es heroica y altiva, mientras se remita al fogoso discurso de masas, a las trincheras urbanas de la lucha social, al relleno ideológico de sindicatos y campesinos, a la pluma de aclamados intelectuales. Se ha descubierto y se ha comprobado, de que la izquierda no es compatible con el poder. Cómo entender una izquierda que maquina una serie de artilugios para desprestigiar, dividir y acabar con los sindicatos de trabajadores, de campesinos, de organizaciones indígenas. ¿Cómo entender una izquierda que trata de despedazar a las entidades llamadas a prevalecer, la vigencia de los Derechos Humanos?  ¿Cómo comprender una izquierda de sueldos exorbitantes, de autos importados de lujo, de vajillas doradas, de amplios pasillos de mansiones, de ropa fina de marcas americanas? ¿Cómo poder concebir una izquierda que pretende instaurar el corporativismo en el poder político, para implantar dogmas que nadie sabe a ciencia cierta, cuándo o cómo fueron reveladas a sus ungidos? Una izquierda que construye su propio Olimpo en las nubes, para desde ahí poder gobernar a sus anchas.

 En el momento en que la izquierda capta el poder político, muere; o así lo sugieren, las múltiples experiencias alrededor del mundo y las muy cercanas que empiezan a colapsar en medio de la podredumbre que significa la corrupción. ¿Será mentira la lista de los nuevos ricos de nuestro país? ¿Será un invento los millones y millones de la expresidenta de Argentina, o de la parentela del fallecido líder venezolano? ¿Será un gigantesco circo tramado por algún bufón, que se las funge de juez en el gran Brasil?

El mítico Che Guevara, fue el primero en darse cuenta de esto, por eso prefirió escaparse de Cuba, para empuñar su fusil en la espesa selva centroafricana. Quizá la derecha con su pragmatismo egoísta, sea más honesta y sincera.

viernes, 18 de marzo de 2016

Vendedores ambulantes

Dada la regular situación económica de los países latinoamericanos, ha sido recurrente en las ciudades, el problema de los vendedores ambulantes e informales; por lo que es también permanente, la necesidad de proponer algunas alternativas. Es fácil desde la óptica de los microcomerciantes, invocar su derecho a trabajar, bajo el argumento de que está en riesgo la subsistencia de su familia. Se ha visto también en el pasado, que autoridades, en este caso los alcaldes, son proclives a caer en el populismo facilista, de ceder ante los requerimientos de estos comerciantes.

Pruebas de lo que puede suceder, sobran; algunos recordarán cómo era el sector conocido como el mercado Ipiales, en la parte céntrica de la ciudad de Quito; ejemplos más cercanos serían por ejemplo, alguna calle adyacente al mercado de Ibarra, o un tramo de las calles Modesto Jaramillo y la Juan Montalvo, continuo al mercado de Otavalo. No se puede concebir y no se puede permitir que las calles, plazas, parques y otros espacios públicos, se conviertan en paraíso de mercachifles; para eso se debe definir espacios adecuados, tendientes naturalmente al comercio formal.

Molesta enormemente y con razón, que los vendedores se vayan adueñando de estos espacios, ante la impotencia ciudadana; mirar que nuestros niños, adultos y mayores, tengan que caminar, no por la vereda peatonal, sino por la calle toreando a los vehículos propios de choferes irrespetuosos.

Todos necesitamos trabajar; eso es correcto, pero bajo ciertas normas de convivencia básicas, si no reinaría el caos y la anarquía, con ello la ilegalidad y la delincuencia; así se van perdiendo las ciudades, y recuperarla es sumamente difícil. Esperamos que en esta ocasión, no se repita lo mismo en los nuevos mercados de Otavalo e Ibarra. El orden, el aseo y la belleza de una ciudad, influye innegablemente en su estatus turístico. Supongo que esto, ya lo saben nuestros alcaldes.


jueves, 17 de marzo de 2016

Por fin una obra


Comunidad kichwa de Agato

Hace más de siete décadas que varios kichwas de las comunidades otavaleñas de Quinchuquí, Agato y Peguche, comenzaron a establecerse definitivamente en las ciudades de Ibarra, Otavalo, Cotacachi e incluso en urbes más alejadas dentro y fuera del país. Una de las razones principales de este éxodo, fue la de buscar nuevas fuentes de subsistencia económica, ligadas al comercio y a la artesanía, en otras palabras se buscaba el desarrollo o mejores condiciones de vida. Estas comunidades indígenas al igual que otras adyacentes a la ciudad de Otavalo, han contribuido enormemente al desarrollo económico del cantón y la provincia, sin haber sido retribuidos con justicia, por parte del Estado y de gobiernos locales, tal como se merecían; para muestra rememoremos por ejemplo, el tortuguismo en la ejecución del proyecto de agua Pesillo Imbabura.

Hace unos pocos años, alarmado por la situación intransitable de las carreteras que colindan estas comunidades, desde este espacio, hacía un llamado a las autoridades correspondientes, para que se compadezcan de esta realidad. Con gran satisfacción debo comunicarles, que por hoy la Prefectura está a punto de culminar con el adoquinado de la vía que une, Ilumán con el sector de Chilcapamba en la laguna de San Pablo. Esto lógicamente permitirá mejorar las condiciones de vida de miles de familias de esta región. Personalmente considero que carreteras y medios de comunicación, son las bases del desarrollo.

El concepto de desarrollo es ambiguo y relativo; tiene diferentes interpretaciones, según diferentes conceptos de la vida; para muchos centrados en formas de vida ancestrales, la tecnología, el cemento, el adoquín, no pueden representar justamente un desarrollo acorde a sus exigencias, pero las diferentes interpretaciones del desarrollo convergen en dos cosas: satisfacción y mejor calidad de vida.

domingo, 6 de marzo de 2016

A mal tiempo, buena cara

Al contrario de lo que muchos pensarán, estos últimos años de bonanza petrolera, con sus miles de millones de dólares inyectados desde el Estado, hacia la sociedad en general, irónicamente para muchos de nosotros, fue una época difícil en términos económicos. Muchos artesanos otavaleños hemos tenido que enfrentar, por ejemplo, el declive de importantes mercados ubicados fuera de las fronteras nacionales, la reducción drástica de turistas en el Valle del Amanecer, la internacionalización de los precios de las materias primas por la dolarización, la competencia desleal de ciertos coterráneos con capitales “sospechosos”, la estandarización de las exigencias tributarias y laborales, entre otras contrariedades.

“A mal tiempo buena cara” reza el dicho popular, en tal virtud es necesario mirar con optimismo el porvenir; por un lado Ecuador cuenta con una importante red vial en óptimas condiciones, muchas vías rurales han sido mejoradas, se construyen importantes centrales hidroeléctricas, entre otros logros; por otro lado, se prevé un cambio de época política, que obligatoriamente tendrá que ser distinta al modelo que está apunto de fenecer. Quien asuma la jefatura del Gobierno Nacional, deberá expulsar sus demonios interiores y darse un baño helado de pragmatismo económico y político en función de país. Es necesario también reconciliarse con la inversión privada, para poner en marcha el aparato productivo del país. Es necesario un trabajo arduo en el tema de la competitividad y abrirse hacia los mercados internacionales, sin renunciar a una clara conciencia de soberanía nacional. Aunque para esto será necesaria una reestructuración jurídica, que propicie el emprendimiento, el trabajo, la innovación, sin mayores altibajos. El pasado se esfumó, pero el futuro aún lo podemos atrapar.

viernes, 26 de febrero de 2016

Evo y Bolivia



Evo Morales, el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, ha perdido en el referendo, donde buscaba la autorización del pueblo, para realizar una nueva reforma a la Constitución, que permita su reelección por cuarta vez y prolongar su mandato hasta el 2025. Las mieles del poder, o como llaman otros la “droga” del poder, parece ser más adictiva que la cocaína o cualquier otra droga fuerte; esto a razón de que muchos jefes de Estado, a pretexto de ser los únicos salvadores de la patria, sucumben a la tentación de quedarse por más de dos periodos en el poder. Para la transformación profunda de un país, posiblemente unos ocho años quede muy corto, por eso la necesidad de cimentar instituciones democráticas fuertes y crear cuadros prestos, como capaces para el relevo político, desechando totalmente el caudillismo.

Ahora bien, lejos de ciertos errores, como el recalcitrante discurso sesentero antiimperialista, sus malas compañías o su postura poco democrática frente a la prensa independiente, Evo Morales tiene la virtud de haber, literalmente, refundado Bolivia, con una Constitución más acorde a la realidad nacional, su política reconocida de inclusión de vastos sectores campesinos e indígenas, marginados inhumanamente por las élites que han dominado el país. Por otro lado, lejos de su discurso radical izquierdista, tiene la virtud de haber manejado con sobrio pragmatismo la economía del país; ahora Bolivia subió de categoría en la calificación de los multilaterales, como un país de ingresos medio. Últimamente Evo Morales, tal vez consciente del fracaso del modelo del Socialismo del Siglo XXI, basado en los altos precios de los “commodities”, seguro que marcó cierta distancia, al enfatizar su gestión, más bien como una “revolución democrática y cultural”. La historia sabrá reconocer a Evo.

viernes, 19 de febrero de 2016

Con Lucio sí

“Con Lucio sí”. No hace mucho, esta frase compuesta en singulares y graciosos memes, que ironizaban y ridiculizaban algunas desavenencias del tristemente célebre gobierno de Lucio Gutiérrez, se habían viralizado en las redes sociales de la internet. Sin querer de ninguna manera, echar flores al gobierno caído del coronel, ni haber inventado la máquina del tiempo para “regresar al pasado”, en algún aspecto esta frase podría calar profundo. A ver, en estos casi diez años de gobierno de la Revolución Ciudadana, ¿hemos podido notar que se ha nombrado algún ministro indígena? Aunque suene gracioso en el gobierno de Lucio sí, en el gobierno de Novoa también. Resulta extraño cómo el “gobierno más inclusivo del mundo”, que promulgó una Constitución intercultural y plurinacional para el Ecuador, no haya tomado en cuenta este aspecto no tan complejo dentro de la política de la administración actual. Vaya usted a saberlo.

“Pero tenemos carreteras” No, más que eso tenemos muchos indígenas trabajando para el gobierno, dirán sus séquitos. Aunque no dudo de que personal indígena muy capacitado y consciente esté trabajando para el gobierno central, también es cierto que muchos de los compañeros son jóvenes, muchos de ellos recién graduados con poca consciencia de identidad, o experiencia comunitaria u organizacional, que más bien serán efectivos al momento de responder de forma autómata, a los hilos del poder central, antes que contribuir efectivamente en temas tan importantes como la interculturalidad. Pruebas del mal asesoramiento en materia educativo, cultural y lingüístico, ni qué decir del aspecto político, están a la orden del día. Basta recordar las acusaciones de algunos ciudadanos con respecto a la autenticidad de los niños de las diferentes nacionalidades indígenas, al momento de recibir al Papa Francisco en el Aeropuerto Mariscal Sucre de la capital. Si hay que decirlo, ¡hay que decirlo!

viernes, 12 de febrero de 2016

Cosas del carnaval

El carnaval, entiendo, es una época precuaresmal destinada a los excesos, a la diversión, a la irreverencia generalizada y al movimiento turístico con fines económicos. Con esta premisa, supongo, no nos debería sorprender por ejemplo que el “lugar sagrado de los grandes espectáculos” del Pawkar Raymi, se haya convertido en el primer espacio “comunitario”, público, abierto para el consumo libre de drogas. No nos debería llamar la atención, que ciertos valores culturales considerados sagrados y propios de pueblos ancestrales, se comercialice como un souvenir industrial de poco valor. No nos debería sorprender la ingesta desmedida de alcohol por doquier, entre jóvenes que ni siquiera cumplirán los dieciocho. No nos debería sorprender que a pretexto de la celebración “sacra”; calles, plazas, veredas, terrenos y hasta autopistas, se hayan convertido en mercados ambulantes, sin el mínimo control de las autoridades competentes. Ventas de comidas bajo el humo asfixiante del polvo, esmog, espuma y colorantes que incluso podrían tener anilina.

En contraste a esta alocada visión del carnaval actual, viene a mi memoria la figura de nuestra “jatuku” -abuela- que cada martes de carnaval, el día del famoso hoy “tumarina”, llegaba a nuestra casa, un poco antes del amanecer, para verter agua y flores del campo sobre nuestra cabeza, con tal solemnidad que solo nos remitíamos a agradecer reiteradamente. Más de día ya en la plaza de la comunidad, los compadres y familiares se reencontraban, se intercambiaban alimentos, para después recrear este ritual pero ya no con flores, sino con globos de agua que recién se habían introducido. La solemnidad del “florecimiento”, el “chimpachi”, la transmisión intergeneracional de la cultura en el caso delos kichwas, va sucumbiendo, ante el poder de los bufones carnavaleros de la diversión y el placer.

lunes, 8 de febrero de 2016

Gratitud

Recuerdo remotamente cuando pequeño, mi padre me llevaba de la mano a algunos de sus viajes de “mindaláe”, donde mi extrañeza al percatarme de un mundo urbano totalmente distinto al campo de nuestra comunidad, hacía sentir un poco de temor; pero nuestros padres siempre estaban ahí, para cuidarnos, para brindarnos fortaleza. También recuerdo el día más feliz de mi niñez, cuando a la edad de unos ocho años, mis papás me compraron una bicicleta azul, una chopper con luces, que en aquella época realmente era un lujo para mí. Tantas atenciones, tantos consejos que nos han llenado como seres humanos completos, sin fisuras emocionales de ningún tipo, hacen que como mis hermanos, mi hermana, yo me regocije de la vida que hemos tenido dentro de nuestra familia, para agradecer ahora, en vida, a nuestros queridos papá y mamá.

Muchos habremos tenido el privilegio de haber participado de una vida familiar respetuosa y equilibrada, más aún muchos de nosotros tenemos la gran dicha de poder contar con la presencia, el cariño y el afecto de nuestros padres. Reconocer la labor y el sacrificio que han tenido nuestros progenitores en la vida de sus hijos, es un gran acto de justicia familiar, al cual nadie debería quitar la vista. Al envejecer, en el ocaso de la vida, el ser humano se torna frágil en los dos sentidos, el físico y el emocional; es el momento que nosotros como hijos e hijas, con un desborde de satisfacción, debemos brindar nuestro respeto, nuestra asistencia; hacer del resto de su existencia, tranquila y confortable. Lejos de las circunstancias que nos ha tocado vivir en la vida, seamos agradecidos y atentos con nuestros viejos, con nuestros padres; si lo hacemos así, después de su partida, no nos invadirá ningún remordimiento y nuestra vida será más grata.

sábado, 30 de enero de 2016

La inmortalidad

Más allá de las doctrinas religiosas que apuestan por la inmortalidad del alma o de la conciencia, pensar en la mortalidad del ser humano, o sea nuestra propia muerte física, es una idea que innegablemente de alguna forma nos aterra. La inmortalidad más allá de nuestro cuerpo físico, es considerada por algunos pensadores, como el invento creado para remediar la angustia y el miedo que produce en el ser humano, la conciencia de su limitada vida, y constituye la base de las doctrinas religiosas, que fecundan la esperanza de poder vencer a la muerte. En términos corporales, de hecho de aquí a un poco más de cien años, nadie de los que vivimos actualmente estará vivo, pero al igual que muchos confiarán en una vida eterna después de la muerte, confiamos que nuestros descendientes seguirán habitando este planeta azul.

La inmortalidad al igual que antes, todavía es un gran misterio para la humanidad, de hecho se la percibe como la calamidad más “democrática” que existe; tanto para la nobleza y la plebe, el pobre y el rico, el blanco y el negro, para el justo y el malvado, para el sabio y el mundano. De hecho el género humano con su corta existencia, hablemos de un millón de años en relación a los 4.500 millones de años que marca la existencia de nuestro planeta, es proclive a la muerte total. La búsqueda de la vida eterna, sea por mecanismos místicos o científicos, estará presente siempre en la conciencia del hombre entendido como género. Es muy posible, según cómo avanza la ciencia, en un plazo no muy largo, el hombre logre revertir la muerte; por ejemplo con el uso de microprocesadores cuánticos, que dentro de cuerpos artificiales indestructibles, podrían recibir toda la conciencia y el conocimiento de un cerebro biológico. Pero surgiría otro dilema existencial, al notar que vivir eternamente puede ser aburrido.

lunes, 25 de enero de 2016

Socialismo civilizado

Curiosamente el Informe Mundial sobre la Felicidad 2015, ubica con Suiza a la cabeza, a los Países Escandinavos en el Top 10, de los países más felices del mundo. Obviamente son naciones democráticas y desarrolladas con un sistema político maduro y funcional. En Escandinavia sus habitantes gozan de altos estándares de vida y de buenas prestaciones sociales, gracias a que en esa parte del mundo se ha recreado la idea de un “socialismo civilizado”, llamado también el modelo nórdico de bienestar, lejos de la barbarie del fracasado modelo del Socialismo Real. Es que la idea de construir una sociedad del bien común, nunca deberá renunciar a los derechos establecidos y garantizados por las Naciones Unidas, y básicamente a la libertad del ser humano. El sentido de libertad está impregnado genéticamente en la naturaleza humana, negarla sería negar al mismísimo ser humano.

Se tendría que hacer un esfuerzo para poder comprender a estas alturas de la vida política, cómo algunos ciudadanos osan de seguir vociferando sus proclamas revolucionarias “bolcheviqueanas”, para seguir defendiendo lo indefendible, como es el fracasado modelo del “socialismo populista” autoritario del siglo XXI y a sus toscos líderes. La conclusión sería que las canonjías extendidas a intelectuales y hombres de bien, lastimosamente a veces, surten el efecto esperado. Más allá en las huestes menos ilustradas, es más comprensible que por el “puestico” o el “puentecito”, ellos estarán siempre listos para aplaudir y “respaldar”.

A pesar de la crisis económica que se empieza a vivir, es confortable saber que las sociedades con sus aciertos y tropiezos, siempre seguirán hacia adelante, lo que tenga que borrarse se borrará, los que tengan que unirse se unirán, los que tengan que irse se irán y lógicamente el pasado nunca volverá.

viernes, 15 de enero de 2016

Gran máquina

En un mar de arena amarillento, en el desierto sureño del Perú, el sol se despide en el horizonte, con un cálido espectáculo de colores y sombras. Por la inmensidad de aquel paisaje extraño y cautivador, se divisa desde lejos una rayita que la atraviesa, casi imperceptible, es la carretera poco transitada que conecta el altiplano peruano con el Océano Pacífico. El breve silencio desértico se interrumpe por el rugir de dos máquinas, las indestructibles motocicletas GS 500 de Suzuki, que vienen conducidos por dos otavaleños a su paso por el majestuoso Titicaca y la República Plurinacional de Bolivia, desde las tierras norteñas de los “kitus”, de las tierras que en su época robaron el corazón del Inca Atahualpa. El objetivo del recorrido en este día es Tacna, la ciudad fronteriza próxima a la República de Chile.

Cruzar en una máquina de dos ruedas el tramo comprendido entre Desaguadero, ubicada en la frontera con Bolivia, y la ciudad de Tacna, realmente fue épico; primero, tuvimos que poner a prueba nuestro improvisado equipo al frío extremo que representa circular a velocidad por los 5.000 metros de altura sobre el nivel del mar; segundo, el tramo era largo, desconocido y desolado; al demorarnos un buen tiempo bajo esa temperatura blanquecina de las alturas peruanas, nos preocupó seriamente, pero no nos quedó otra que seguir apresuradamente hasta ubicarnos en descenso y alejarnos del frío extremo que empezaba a congelar los dedos de las manos.

Grandes experiencias que alimentan nuestras vidas, eso constituyó esta aventura que lo realizamos ya hace algunos años, y que por hoy lo realiza nuestro dilecto amigo, Leonardo Eskenazi, un chileno que ha adoptado a Otavalo como su tierra, él regresa apresurado ya por el Perú, en su gran máquina, la Suzuki V Strom 650.

viernes, 8 de enero de 2016

Mal comienzo

Los deseos de amor, paz y felicidad en el mundo, rápidamente se ven opacados durante el inicio de este nuevo año. El terrorismo, la guerra en Oriente Medio, el drama de los refugiados sirios, las redadas contra los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, son algunos de los hechos que ya desdibujaban el panorama ideal de paz y armonía, que supongo todos los seres humanos anhelamos. Como esto fuera poco, dos hechos internacionales, ponen en vilo la tan deteriorada convivencia civilizada entre las naciones: una, las fricciones diplomáticas entre Arabia Saudita e Irán; la otra, la supuesta prueba nuclear de carácter militar, que ha ejecutado el gobierno de Corea del Norte.

En el caso de Arabia Saudita e Irán, el conflicto es histórico, religioso y complejo, se remonta incluso a los orígenes mismos del islam en tiempos del profeta Mahoma. A la muerte del Profeta, las pugnas entre familiares y allegados por liderar el nuevo movimiento religioso de los árabes, terminaron en asesinatos y guerras internas. De esta forma el islam se divide en dos facciones, los sunitas y los chiitas, los primeros que conforman una gran mayoría dentro del islam, están representados o liderados por el Estado teocrático, totalitario y aliado de occidente, como lo es Arabia Saudita; por el bando opuesto está la rama de los chiitas, que es la facción minoritaria liderada por la República Islámica de Irán, que tiene un programa nuclear y una tradición anti occidente. Un eventual enfrentamiento entre estos dos países podría poner en serio riesgo la paz mundial.

En cambio, Corea del Norte representa al chico descarriado de la humanidad, que tarde o temprano terminará mal. Hace unos días dice haber detonado una bomba de hidrógeno; la Bomba H, es la más letal que se conoce, puede ser 3.000 veces más poderosa que la bomba lanzada en Hiroshima en 1945. Un arma de estas características en manos de un gobierno demencial, es algo que nos hace temblar.

domingo, 3 de enero de 2016

¡Felicidades!

Ahora que comenzamos un nuevo año, el 2016, y luego del merecido festejo, no está por demás reiterar mi deseo de éxitos y felicidades a todos los amigos y amigas, con los que compartimos este espacio de opinión, unos escribiendo y otros siguiendo mediante la lectura reflexiva. Aunque resulte una frase trillada y creada solo para justificar o disculparse de nuestros burdos errores, sabemos todos, que los seres humanos no somos infalibles, no somos perfectos, y en esa medida seguramente algún rato nos equivocaremos en nuestros actos y apreciaciones de nuestra existencia, de la realidad o de la visión política; pero más allá de esa realidad, quisiera recalcar nuestro enorme esfuerzo intelectual en calidad de columnistas, para no cometerlo, para saber delinear nuestra perspectiva por el camino más idóneo hacia la razón, la justicia y el bien común; de esta forma cumplir a cabalidad nuestro papel de comunicadores, de gestores de opinión pública y más aún, de ser los portavoces de una parte muy importante de la sociedad.

Aunque bajo la situación política y económica que nos apabulla, resulte contrario presagiar un año lleno de prosperidad y paz, es importante reconocer que nuestros deseos pueden materializarse, todo depende de nuestra actitud. Si respondemos a la crisis con mucho ingenio y trabajo, sabremos superarlo seguramente; por otro lado, si nos llenamos de humildad y sensatez, podremos reconstruir fácilmente la unión y la fraternidad entre todos y todas. El reto es ir sumando, no restando ni dividiendo; construyendo no destruyendo, mirando más allá de nuestros propios intereses o los intereses de grupo. Con toda esa posibilidad, nos llenamos el corazón para recalcar nuevamente nuestro sincero deseo de que en el nuevo año, la divina providencia les colme de bendiciones y que sus deseos de felicidad se cumplan a cabalidad. ¡Buen año para todos!

viernes, 25 de diciembre de 2015

Patito

Su cuerpecito luce delgado, es pequeño por niño y por falta de una adecuada alimentación, su tez trigueña no impide notar las quemaduras en sus pronunciadas mejillas, su pelo despeinado y sucio se ajetrea al capricho del viento helado propio de la serranía andina, impidiéndole jugar tranquilamente con unas cosillas que se ha encontrado en el lugar. Su nombre es Matías, pero sus amigos y vecinos le dicen Patito, quizá por su peculiar forma de caminar; tiene apenas cinco añitos y vive en la comunidad más alejada de la ciudad de Otavalo. Los padres de Patito, a más de él, tienen otros cuatro hijos, entre niños y niñas, el más grande quizá tenga unos catorce, ellos son muy humildes, no les ha ido bien en la vida, el papá es jornalero y lo que gana apenas le alcanza a no perecer de hambre; la madre cuida de la casa y a su familia, está enferma, pero no sabe exactamente lo que tiene, se nota en su mirada que ha perdido las esperanzas.

Patito recuerda lo que es para él la Navidad, una época donde se puede encontrar dulces y galletas; le brillan sus ojitos cuando alguien le habla de ello, seguramente el recuerdo del sabor a dulce en su lengua, esté muy impregnado en su memoria, como también la visita de un grupo de extraños que llegaron el año pasado a su comunidad, pero nada más; no sabe de aquel niño que nació hace más de dos milenios en un país lejano y desconocido. Patito seguro estará ansioso que aquella visita de extraños se repita también este año, pero nunca se sabe. No podría imaginarme cuanta felicidad sentiría, si alguien le llevase un juguete grande, brilloso y con ruedas, que alguna vez él miró en algún lado. En ciudades grandes es impresionante cómo se festeja la Natividad; donde la bebida, comida y regalos, vienen en cantidades extraordinarias. Si no sabemos compartir lo mucho o lo poco que tenemos, no deberíamos celebrar la navidad.