jueves, 28 de marzo de 2019
Cuando nos bañábamos en los ríos
Hace medio siglo, las comunidades kichwas no conocían el agua entubada, peor aún agua potable. Seguramente quienes somos sus descendientes también seamos los sobrevivientes de esas generaciones de kichwas, que desde la colonia, fueron condenadas al ostracismo en su propia tierra, sin las condiciones adecuadas para poder desarrollarse como un pueblo digno, a pesar de haber sido vencido.
Recuerdo cuando era muy pequeño, todavía la gente de las comunidades orientales de Otavalo, sobrevivían alrededor del río Hatun Yaku y sus acequias. Era costumbre en aquella época, que muy de mañana, para las labores domésticas y preparación de alimentos, las mujeres se dirigían a estas fuentes naturales a recoger agua en sus "pondos" o cántaros que lo cargaban a sus espaldas y tapaban el orificio con hojas verdes de maíz. Todos acudían a estos lugares para bañarse, lavar sus ropajes, lavar lana de oveja y saciar la sed de sus animales. Bebíamos de esta agua sin ninguna preocupación, y antes no había la costumbre ni la facilidad de hervir el agua de consumo humano; en fin, así se ha sobrevivido en las comunidades kichwas de antaño. Recién a estas alturas del siglo XXI, las autoridades estatales se han preocupado en cubrir esta necesidad básica del agua en todos los sectores.
El agua es un recurso natural muy valioso por lo que es muy necesario proteger sus fuentes, reforestar los páramos para garantizar de alguna forma que el ciclo natural de vida de la Yakumama siga su curso, y que en el futuro no se cumplan las predicciones trágicas de que la gente y las naciones se enfrentarían por este líquido de vida.
viernes, 13 de abril de 2018
En los zapatos de otro
Para de alguna forma poder comprender la
desgracia ajena, hay que ponerse como se dice popularmente, “en los zapatos” de
aquella persona. El secuestro a las tres personas del diario El Comercio que
desempeñaban labores periodísticas en la zona de Mataje, Esmeraldas, presumiblemente
por grupos armados, ha conmocionado al país entero. Suponiendo que uno de ellos
fuera, alguien de nuestra familia; un padre, un hermano, o lo que sea; nos hace
estremecer lo más profundo. Saber que la vida de cada uno de ellos pende de un
hilo y no poder hacer prácticamente nada, derrumbaría a cualquiera por más
fuerte que sea. En medio de un amargo estupor, creo que todos los ecuatorianos,
hombres y mujeres, nos solidarizamos sinceramente con los familiares de estas
personas, y esperamos a la brevedad un desenlace positivo.
Las famosas guerrillas izquierdistas de los
años 70 del siglo pasado, que enarbolaron en su momento la bandera de la lucha
contra la injusticia y la opresión, a estas alturas del siglo XXI, no son más
que grupos delincuenciales entregados al narcotráfico y al crimen organizado,
más aún los grupos disidentes de Colombia. Apoyar o ver de buen ojo a estos
grupos irregulares por hoy, colinda con una demencial brutalidad. La hermana
república del norte, ha tenido que soportar más de medio siglo de violencia
organizada, sin poder pacificar en su totalidad su territorio. Ahora el cáncer
de este flagelo, pretende permear la frontera norte de nuestro país, amenazando
seriamente nuestra aceptable convivencia pacífica.
Los conflictos armados se bestializan, a
medida que afectan a gente inocente, y este es el caso de nuestros compatriotas
y de muchísimos otros alrededor del mundo, donde no cabe ni el perdón ni el
olvido. El Presidente ecuatoriano, debe manejar con mucha sabiduría una
situación tan delicada como esta, y todos nos sumamos al deseo de que Javier,
Paúl y Efraín, regresen sanos y salvos a sus hogares lo más pronto posible.
Curaciones tradicionales
Más que todo en la vivencia de los pueblos
originarios, se sigue hablando de la medicina tradicional, como una práctica,
que de alguna forma sigue vigente, a pesar del avance de la medicina científica
occidental. La práctica de la medicina tradicional está incluso reconocida
dentro de la Constitución del Ecuador y se promueve su revitalización, como una
alternativa curativa basada en conocimientos ancestrales. Antiguamente, cuando
la medicina occidental no estaba tan avanzada y el acceso a un médico
calificado era difícil y costoso, los métodos curativos con plantas
medicinales, no solo estaba reservado a la población indígena, sino a la
población en general.
Las plantas más utilizadas eran el
floripondio, guanto o chamico, la ayahuasca, el jaborandi, la granada y la
granadilla; el paico y el perejil como desparasitante, la retama para controlar
las hemorragias, la sábila para curar numerosas enfermedades; la calahuala, el
caballo chupa y la chuquiragua, para el hígado y riñones; la canela, el
ishpingo, la guayusa, para combatir dolores estomacales. Las hojas de capulí
para la artritis, dolores de cabeza y el cuello; el chulco para las verrugas;
las hojas de tabaco con sebo para traumatismos; la verbena para combatir la
fiebre; el frailejón como tonificante; la hierbabuena, la manzanilla y el orégano
para los dolores estomacales; la zarzamora para combatir el cólera; las hojas
de guayaba para la diarrea; el anís para los dolores estomacales; para la gripe
infusión de hojas de eucalipto tierno, endulzado con panela; el sauco como
antinflamatorio; la ortiga para depurar la sangre y mejorar la digestión.
Los “yachak”, ancianos especializados en
curaciones, tienen grandes conocimientos sobre las plantas medicinales de todas
las regiones geográficas del país, tomando en cuenta que el Ecuador alberga en
su entorno natural, una variedad muy extensa de tipos y variedades. Además de
los tratamientos al cuerpo físico con plantas, está el tratamiento a las
dolencias, a la alteración del equilibrio corporal y espiritual, mediante rituales místicos.
Acontecimientos agrícolas
Aunque en la actualidad muchas de las
familias de las comunidades más próximas a la ciudad de Otavalo, se dedican al
comercio y a la elaboración de la artesanía, antiguamente la agricultura
también era una actividad muy importante, más aún si un patriarca de un ayllu
tenía un buen lote de tierras cultivables. Recuerdo de pequeño haber tenido la
suerte de haber participado en este tipo acontecimiento; porque en verdad era
todo un acontecimiento familiar. Haciendo un paréntesis al tema, hay que hacer
notar que se suele traducir la palabra kichwa “ayllu”, como familia. Pero en
realidad el significado varía un poco. En el concepto occidental, por lo
general la familia está compuesto por el padre, la madre y sus hijos. En la
cultura andina o kichwa, el ayllu no solo está compuesto por los padres y sus
hijos, sino además por sus parientes más directos como padres, hermanos, nietos,
hijos políticos, incluso primos.
Los acontecimientos agrícolas eran, donde
todo el ayllu se reunía para participar en la minga familiar. La siembra, el
aporque, la cosecha, la recogida y almacenamiento de las hojas secas de maíz,
etc., constituían espacios para fortalecer el nexo del ayllu y para socializar.
Recuerdo que nos reuníamos muy temprano previa convocatoria verbal, para
comenzar con la jornada. La hora del almuerzo era el momento más divertido,
porque a más de degustar la comida tradicional, como mote, papas, tostado, chicha
de jora, sambo con leche, entre otros alimentos; se aprovechaba para conversar
sobre diferentes acontecimientos y reír en familia. Fueron otros tiempos en que
el esfuerzo físico en el trabajo no era subestimado como podría ocurrir ahora.
En la actualidad las cosas han cambiado y mucha gente ha obviado la actividad
agrícola que denote mucho esfuerzo físico. En algunas comunidades kichwas
netamente agrícolas, este tipo de acontecimientos todavía persiste y es parte
fundamental de la vida social de un ayllu, que sería la “familia extendida”.
jueves, 15 de marzo de 2018
Un “me encanta” para Oraibi
Lamentablemente en Otavalo no hemos logrado entender, la
naturaleza de nuestra ciudad y la ruralidad. Esa es, una de las razones para
que la actividad turística haya ido decayendo en las últimas décadas. Por
ejemplo, no terminamos de entender cuál es el afán de construir edificios con diseños
“vanguardistas”, que niegan las características particulares e históricas del
“Valle del amanecer”; como el Edificio Pilahuin, la Biblioteca Municipal
“Gustavo Alfredo Jácome”, incluso el mismo Mercado 24 de Mayo. Ese afán tal vez
podría ser entendible, si Otavalo fuese una ciudad californiana, cercana por
ejemplo a Silicon Valley. Con este ejemplo de las personas que deberían marca
un buen ejemplo, ¿cómo esperamos que el ciudadano común, en su imaginario,
construya la casa de sus sueños? Son pues claros ejemplos para constatar la
poco visión de autoridades y algunos empresarios otavaleños, circundados por la
poca cultura.
En un momento determinado Otavalo y Cusco (Perú), bien
pudieron ser ciudades de similares características. Pero a diferencia de Otavalo,
la ciudad imperial de sur, tuvo autoridades inteligentes de gran visión y apego
a las tradiciones locales y autóctonas. Ellos lograron afianzar la imagen de
una ciudad turística con características precolombinas y coloniales, con una
buena oferta cultural. El resultado ya es conocido en todo el mundo y no merece
ser repetido, ni siquiera para aquellos que no logran mirar más allá de sus
propias narices. Pero en medio de este desierto de cemento y hierro, aparece en
Otavalo, un brillante oasis; me refiero a la casa Oraibi, de la calle Sucre y
Colón. Construcción tradicional, hermosa y confortable, digna de ser imitada;
porque se afianza mejor a nuestra cosmovisión y entorno histórico-cultural. Es
un concepto que mejor responde a las expectativas de turistas de distintas
latitudes, especialmente de Estados Unidos y Europa. En vez de seguir
quejándonos por la falta de turistas, meditemos un poco sobre qué han hecho
nuestras autoridades, y qué hemos hecho nosotros, para mejorar esta situación.
viernes, 9 de marzo de 2018
Inconsciencia
No debe ser un invento de la “prensa corrupta” o un entramado
del “imperialismo” norteamericano, lo que nos presentan diariamente los
noticiarios del país y del mundo. Ríos de gente venezolana se desbordan por las
fronteras del país de Maduro. Solamente en el 2017, aproximadamente 312 000
venezolanos ingresaron a Ecuador, por el puente internacional de Rumichaca, por
la provincia norteña del Carchi. Todos señalan que la razón de su partida es la
crisis económica y la violencia que afecta al país del Libertador Simón
Bolívar. La mayoría se dirige a Perú, teniendo como destino alternativo también
a Chile. El trayecto desde su país es realmente dramático, muchos señalan que
su capital para el viaje consiste en unos doscientos dólares, no pueden darse
el lujo de comer en algún restaurante durante su viaje y su dieta consiste en
galletas y jugos. La mayoría son jóvenes, muchos han dejado, esposas
embarazadas, niños y familiares. A pesar de esta terrible situación no pierden
la esperanza de encontrar mejores días, poder trabajar en los países de destino
y poder enviar algunos dólares a Venezuela, para que sus familiares puedan
subsistir.
Ecuador, nuestro país, ya vivió una situación parecida a
principios de este milenio, por el llamado “feriado bancario”. Muchos hermanos
ecuatorianos, hombres y mujeres tuvieron que salir hacia España principalmente.
Ese hecho significó un duro golpe a la estructura social y familiar de
muchísimos ecuatorianos, sin dudarlo podríamos señalar que tal hecho, significó
un serio daño al tejido social ecuatoriano. Pero lo más sorprendente es ver,
cómo personajes como el propio Nicolás Maduro, no se inmuten frente a esta
terrible situación y sigan vociferando a sus anchas sobre la desgracia humana.
También sorprende ver cómo muchísimos nos quedamos impávidos, solo viendo esta desdicha
y sin decir nada. Pero lo más detestable es ver cómo algunos, incluidos uno o
dos gobiernos, puedan seguir apoyando y defendiendo a un gobierno tan
despreciable como lo es el venezolano. Cada cual con su conciencia, como ya he
dicho.
sábado, 3 de marzo de 2018
Contra la corrupción
El audio revelado por el Fiscal General del Estado, Carlos
Baca Mancheno, ha causado revuelo político en el país. La decepción por la
clase política del país, nuevamente está en primera línea y se escuchan voces
que piden la salida de todas las autoridades, con esa ya clásica frase en el
Ecuador, “que se vayan todos”. Pero más allá de la decepción que nos han
causado los políticos del Ecuador, hay que saber y analizar que, lo que sucede
en las esferas políticas no es más que un reflejo de la sociedad ecuatoriana;
no es que solo los políticos son diestros en los juegos de la corrupción, sino
que este mal está impregnado en todos los niveles. De ahí la necesidad, la
exigencia, en que la sociedad ecuatoriana en su conjunto debe experimentar una
transformación ética. Muchos dirán, cómo se puede hacer esta transformación. No
es un asunto sencillo, pero la lógica social nos señala claramente al asunto
educativo, sea este formal o familiar. Cada uno y cada una de los ecuatorianos
debemos asumir la responsabilidad de ser correctos, honrados, honestos y
respetuosos; inculcar esos valores a nuestros hijos; repudiar, renunciar y
denunciar actos de corrupción y conductas anti éticas. Por otro lado, el
sistema educativo debe enfatizar la cátedra de la ética en todos los niveles.
Lo señalado, necesariamente tiene que complementarse con una
lucha frontal y sin reparos contra la corrupción y la impunidad. Para todo esto
necesariamente regresamos a los órganos de control y a las instituciones del
Estado, donde el ejemplo ético debe brillar por todo lo alto, como un claro
ejemplo para el país. Estamos convencidos de que en el Ecuador sí existen
personas probas de altísima honorabilidad y trayectoria, que pueden ocupar
estos cargos. Por ahora Ecuador está en ese proceso y ya cuenta con el nuevo
Consejo de Participación Ciudadana de transición, será este consejo el encargado
de revisar y nombrar a las nuevas autoridades de control. Éxitos a todos y
todas las personas que se ponen a la vanguardia, para enfrentar la corrupción.
viernes, 23 de febrero de 2018
Vida pasajera
Casi nunca reflexionamos sobre nuestro breve paso por este
mundo. Muchas veces nos sumergimos completos en nuestras actividades
económicas, en nuestro trabajo. Planificamos a largo plazo y nos enfocamos en
cumplir esas metas, muchas veces sin importar a qué costo. Muy seguido nos
convencemos erróneamente de que el éxito personal y familiar, se centra en el
éxito económico y material. Cuan equivocados estamos al darnos cuenta, de que
nuestra existencia es frágil y relativamente corta, como para desperdiciarla en
suntuosidades. Existe otra manera de ver el mundo, aunque la sociedad actual
tenga algunos antivalores prestablecidos, que se han hecho una especie de norma
común, y que en algún momento es necesario romper; esa manera de concebir la
vida, se centra en la felicidad minimalista, en disfrutar cada momento de la
vida como si fuese el último, sin complicación alguna.
El fin último de nuestras vidas, como se ha repetido, es
“ser felices y hacer felices a los demás”. Es necesario dar un nuevo enfoque a
nuestra existencia, mientras tengamos la oportunidad de hacerlo. Expresar un
“te quiero”, un “te amo” a nuestros seres queridos; brindar un abrazo, un
saludo fraterno a nuestros amigos y familiares, saber perdonar las
equivocaciones y también saber pedir perdón por nuestras malas acciones.
Compartir juegos con nuestros pequeños y ser testigos privilegiados de su
crecimiento personal. Conquistar una buena amistad con nuestros adolescentes.
Saber divertirse, pero también saber equilibrar nuestras vidas con hábitos
saludables como el deporte. Lograr que nuestros niños se sientan amados y
seguros, al igual que nuestros mayores. Madrugar hacia un lugar predilecto para
poder contemplar toda la magnificencia de un nuevo amanecer, escuchar la dulce
y fascinante melodía de la naturaleza pura. Mirar el cielo nocturno y poder
contemplar la grandiosidad del cosmos; son pequeñas y sencillas cosas que nos
harán descubrir, lo bella que es la vida.
viernes, 16 de febrero de 2018
Nuestro deficiente sistema educativo
No podemos dar más vueltas, el sistema educativo ecuatoriano
es muy deficiente. El régimen anterior trató seguramente con buenas
intenciones, de revertir esta situación, mediante una serie de cambios a nivel
administrativo y una importante inversión en infraestructura; con el afán de
modernizar la educación. Desde el gobierno se pensó que, construyendo edificios
modernos con buen equipamiento, organizando zonas, distritos y circuitos
educativos, con gente afín a su movimiento político; se podría cambiar la educación
ecuatoriana. Todos estos cambios fueron o son severamente cuestionados por
diferentes expertos en temas educativos, que bien parecen tener toda la razón.
Mejorar el sistema educativo de un país, no es una tarea fácil, involucra años
de estudio y planificación, y los resultados serían medibles a largo plazo.
Lamentablemente los ecuatorianos hemos desperdiciado la gran oportunidad de
iniciar una verdadera reforma educativa, que nos lleve hacia esa luz del
conocimiento y el entendimiento, que tienen países muy avanzado en este tema,
como Finlandia, Noruega, Suecia, Corea del Sur, Japón o Singapur.
En nuestro país no terminamos en develar los espeluznantes
casos de abusos sexuales a niños, niñas y adolescentes, que se han cometido en
establecimientos educativos públicos y privados del país; que no sabemos a
ciencia cierta, por qué fueron ignorados por las autoridades educativas del
régimen anterior. En un país donde ni siquiera podemos garantizar la seguridad
de nuestros niños y niñas, peor podríamos iniciar una reforma educativa acorde
a las nuevas tendencias de la pedagogía contemporánea. Hace poco pude conversar
con un niño colombiano refugiado de 8 años, y quedé sorprendido de su carácter
y madurez para tan corta edad. Eso es lo que queremos que nuestro sistema
educativo produzca: niños y niñas inteligentes, seguros, alegres y solidarios.
Porque son ellos quienes tendrán la gran tarea de cambiar nuestras naciones,
tan venidas a menos.
viernes, 9 de febrero de 2018
Pawkar Raymi
Bajo el influjo del impredecible clima de febrero, varias
comunidades kichwas de Otavalo, destapan sus mejores galas, para celebrar el
Pawkar Raymi, la fiesta del florecimiento. Más que una celebración de raíces
ancestrales, es una época de recreación, donde el deporte, la música, la
cultura, tienen una especial atención. Tiempo en que los ayllus se reencuentran
para compartir sus alegrías. Desde que en la comunidad Agato se dio inicio,
hace más de medio siglo, tal como se concibe la fiesta actualmente; muchas han
sido las comunidades kichwas que lo han replicado, siendo la más importante, la
de Peguche; donde prácticamente se ha institucionalizado un repertorio festivo
completo. Muchos artistas y grupos de renombre internacional, han desfilado por
sus escenarios, y es el evento más concurrido.
Por cuestiones logísticas el Pawkar Raymi es festejado en el
feriado de Carnaval, ya que la fecha exacta estaría alrededor del equinoccio,
el 21 marzo. La fiesta en un principio giraba entorno a un campeonato de fútbol,
pero más tarde intelectuales kichwas dieron un importante aporte, en el sentido
de retomar prácticas ancestrales como el “tumarina” y dar un trasfondo
eminentemente cultural andino, con el objetivo de fortalecer nuestras prácticas
culturales y revitalizar la identidad kichwa Otavalo. Actualmente existen
serios cuestionamientos, en el sentido de que el Pawkar Raymi se ha convertido,
en un evento meramente comercial y folclórico. Sea cual fuere la situación,
enfatizamos que también es una oportunidad para que se abran espacios de
diálogo y debate, dentro de las comunidades; para definir la ruta que debemos
trazar en cuanto a logros culturales y objetivos comunes, que beneficien a nuestras
comunidades kichwas, como entidades étnicas.
En fin, después de una agobiante etapa política,
caracterizada por prácticas deprimentes, esperemos que el Pawkar Raymi y el
feriado de Carnaval, sea un aliciente para retomar la fraternidad y la alegría
entre todos. Felicidades a todos y todas.
viernes, 2 de febrero de 2018
Relajo político
Sea como sea, nunca se debería tolerar la violencia ni la
delincuencia. Efectivamente, el expresidente Rafael Correa es un político que
despierta pasiones, pasiones que en estos últimos años han sido cultivados
intencional o ingenuamente desde las esferas más altas del poder, mediante
diferentes mecanismos, la más conocida: la propaganda oficial. Pero el sentido
y la inteligencia del común, sabe y dice que al “sembrar vientos, se cosechará
tempestades” o el que dice que “Quien a hierro mata, a hierro muere”, dando a
entender que nuestras acciones tendrán repercusiones que nos afectarán a
nosotros mismos. Los últimos sucesos ocurridos contra el expresidente Correa en
Quinindé, en el que tuvo que salir de una emisora radial, en medio de
incidentes y apresurado, bajo resguardo policial, es realmente preocupante y
condenable. Sin la mínima intención de justificar estos hechos, vale recordar
que fueron el mismo Correa y los correístas, quienes han incitado a la
violencia verbal desde hace tiempo. Fueron ellos los que destrozaron y rayaron
las instalaciones de Alianza País en Quito, son ellos quienes tiempo atrás
llamaban a respetar la propiedad privada y pública, quienes ahora rayan paredes con
pinturas, incluso sin respetar los monumentos públicos.
Es lamentable ver a un expresidente tratado de esta forma.
Mejor dicho, en un mundo civilizado, nadie debería ser tratado de esta forma.
Alguien que vive en Estados Unidos manifestaba que, cómo era posible que un
expresidente ande haciendo campaña en contra de un presidente, sería como ver a
Barack Obama haciendo relajo por todo el país, en contra de Donald Trump. Estas cosas creo que solo pasan en países tercermundistas como el
nuestro, donde no terminamos de cimentar férreamente la institucionalidad
democrática del Estado ecuatoriano. Es momento de virar esta vergonzosa página
de nuestra historia, donde el bribón del barrio hacía de las suyas, y seguir
adelante.
viernes, 26 de enero de 2018
Los pasos de Lenín Moreno
Antes de las elecciones presidenciales, el temor más grande
de una parte importantes de ciudadanos ecuatorianos, era la continuidad del
régimen de la Revolución Ciudadana. El temor se fundamentaba en el despropósito
gubernamental de los últimos diez años de Rafael Correa, caracterizado por un
cúmulo de hechos nefastos que, por hoy muchos de estos, ya son de dominio
general y no valdría repetirlo por enésima vez. Lenín Moreno del oficialismo
ganó la presidencia, con un estrecho margen, en unas elecciones “sospechosas” y
muy cuestionadas por la oposición. Todo parecía que el carácter blando del
nuevo mandatario encajaría plenamente con los planes “oscuros” de Rafael Correa
y su círculo íntimo. Muchos involucrados con la opinión pública, oportunamente instamos
al nuevo gobierno en la persona de Moreno, a que asuma su papel y
responsabilidad histórica frente al país, para sanear no solo la economía
calamitosa, sino también recuperar la institucionalidad democrática y la lucha
contra la corrupción y la impunidad, que habían campeado alevosamente durante
los últimos años.
Por hoy, aunque podría haber algo de desconfianza, el
presidente Moreno ha sorprendido a todos, incluso a sus propios excompañeros de
partido; con su llamado a un gran “diálogo nacional” y la “cirugía mayor a la
corrupción”. Ya descartada la presencia omnímoda de Correa en todos los poderes
del Estado, y el llamado del nuevo mandatario a que las instituciones de
control, actúen libremente y con responsabilidad, una avalancha de casos anormales
en la administración pública, empiezan a develarse por doquier, incluso el
vicepresidente de Rafael Correa está con sentencia judicial, por asociación
ilícita y a la espera de otros cargos aún más graves. Si el presidente Lenín
Moreno mantiene el sendero trazado en su lucha contra la corrupción, si
efectivamente logra descorreizar el gobierno, con nuevos cuadros del mismo
Alianza País, en especial el frente económico y la cancillería; incluso sin
tener el éxito económico deseado, pasaría a la historia como un buen estadista,
muchísimo mejor que su antecesor.
viernes, 19 de enero de 2018
Peguche y su música
Peguche es una comunidad kichwa muy pintoresca de
privilegiada ubicación; está a unos dos kilómetros de Otavalo, a un costado
tiene un destino turístico muy conocido como es la Cascada de Peguche, lugar
que encierra una naturaleza poética, donde se realizan rituales importantes
como en la noche del Armay Tuta en el Inti Raymi. Sus habitantes se destacan
por su actividad artesanal y principalmente en arte de la música tradicional.
Desde la época de los ochenta del siglo pasado básicamente, se han forjado
grupos musicales de renombre internacional como “Ñanta Mañachi” y el grupo
“Peguche” que prácticamente han desarrollado una escuela musical en esta parte
de los Andes ecuatorianos. Otros grupos de música de alto nivel como Winiaypa,
han sonado posteriormente y han marcado tendencia en cuanto a estilo y fusión.
En los últimos años se ha notado en toda la región de
Otavalo, el surgimiento de otras propuestas musicales que fusionan el clásico
“sanjuanito kichwa” con ritmos modernos como el rap, el hip hop e incluso la
electrónica, que son novedosas y puede tener una buena aceptación,
especialmente entre la juventud. Sin embargo, la música auténticamente
tradicional de comunidades kichwas como Peguche, tiene ese saborcito que nos
llega a lo más profundo de nuestro ser, y nos enorgullece de lo que somos:
runas andinos. Ese ha sido la razón de que por ejemplo yo, siempre vaya a
Peguche a bailar el Inti Raymi al son de las “cuerdas” genialmente
interpretadas, por amigos como Roberto Lema, Enrique Díaz, Rubén Terán,
Humberto Remache, y otros tantos que contribuyen a que lo auténtico siga vigente
y suene con sentimiento propio. Esta música, motivo de este artículo, actualmente
suena con fuerza, al intérprete del grupo “Mana Maymanta” y parece que gracias
a las nuevas tecnologías va a marcar tendencia musical. ¡Qué bueno por eso! ¡Felicitaciones
muchachos, que nuestra música brille con luz propia!
viernes, 12 de enero de 2018
Nuestro universo cercano
Desde que el ser humano tuvo uso de razón, siempre al mirar
el cielo nocturno, se inquietó de lo que representaba. El brillo de las
estrellas poco a poco fue explicado con símbolos terrestres y nacieron las
constelaciones. Casi ninguna civilización se abstuvo de observar y estudiar el
infinito, antes de establecer que tenía incidencia en el tiempo de nuestro
mundo. Antes de que la ciencia se institucionalice como tal, era la religión la
encargada de dar explicaciones. Así por ejemplo son dos científicos del
renacimiento, Copérnico y Galileo Galilei, quienes cimentan la teoría
heliocéntrica del universo, contradiciendo la teoría geocéntrica fundamentada
en la filosofía griega y el cristianismo, la cual sostenía que el planeta
tierra era el centro de aquel limitado universo conocido en la época. Desde
aquellos siglos la astronomía no ha dejado de avanzar, por hoy el ser humano
cuenta con telescopios nunca imaginados, con el que se puede escudriñar los
confines del universo.
Sin embargo, son pocas las personas que tienen conocimiento
y conciencia del lugar que ocupamos en el universo. Para tener una idea más o
menos clara, el sistema solar más cercano al nuestro es el Alpha Centauri, donde
se encuentra la estrella Próxima Centauri, una enana roja ubicada a unos 4,22
años luz de la tierra, esto es unos 39 921 200 millones de kilómetros. Según
cálculos que circulan en la Red, en la nave espacial más veloz que se ha
construido hasta la actualidad, esto es 40 000 kilómetros por hora, el ser
humano tardaría como unos 114 mil años en llegar a Alpha Centauri. Esto es solo
para llegar donde el vecino; ya se imaginarán la distancia a otras estrellas o
atravesar nuestra galaxia la Vía Láctea, o peor aún, realizar viajes
intergalácticos. Por ahora el reto es llegar a Marte, nuestro planeta vecino
del Sistema Solar, que está a una distancia promedio de 225 millones de km.
Según Space.com, la misión no tripulada del 2011 llamada Mars Sciencie
Laboratory, tardó 254 días en llegar al planeta rojo.
viernes, 5 de enero de 2018
Religión, conocimiento y convivencia
Aunque la ciencia y la técnica ha avanzado vertiginosamente
durante el último siglo, solamente un porcentaje muy reducido de seres humanos
han intentado rebasar los límites del entendimiento humano sobre su propia
existencia y el lugar que ocupamos en el universo. El resto de seres humanos
todavía se encuentran atados a conceptos arcaicos sobre la existencia y la
divinidad. El concepto medieval de dioses caprichosos y todopoderosos, que nos
ofrecen el cielo o el infierno, todavía siguen vigentes. Han proliferado sectas
y religiones que pretenden compartir una verdad que nace desde algún dogma, o
simplemente buscan espacios de poder y dominación, con claros intereses
económicos.
En medio de esta realidad, considero que solamente el
estudio, la ciencia y la reflexión minuciosa, nos puede liberar y acercarnos a
la verdad. A pesar de esto hay que comprender también, de que las creencias
religiosas constituyen una fuente de esperanza y luz, para la mayoría de seres
humanos, que no han sido capaces de mirar más allá de su propio horizonte. Las
religiones como se conoce a través de la historia, a pesar de constituirse en
puntos de fatales discordias entre los seres humanos, han podido de alguna
forma establecer con buena influencia, normas de comportamiento éticas y morales
en la mayoría de las sociedades. Sin embargo, a estas alturas de la
civilización del Homo Sapiens, en la que, casi la mayoría absoluta de sus
miembros profesa alguna creencia religiosa donde se predica la piedad y la
hermandad, no se ha podido desterrar la violencia, el egoísmo y la crueldad.
Las guerras o las amenazas de aniquilación entre hermanos, están al orden del
día. Para contrarrestar esta dramática realidad, se debería dar énfasis en el
tema de la legalidad, la ética y la moral laica desde muy pequeños, como un
mecanismo de convivencia pacífica, donde prime los derechos humanos sin
condicionamientos. Por eso es muy importante, más que todo en términos
políticos, luchar por la legalidad, la institucionalidad democrática y un
combate férreo e intolerante contra la corrupción.
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